16.1.16

Shades of Blue, Jennifer Lopez y Ray Liotta, policías corruptos

¿Otro procedimental? No. Shades of Blue es la primera serie protagonizada por Jennifer Lopez, que vuelve a hacer de poli tras Un romance muy peligroso. ¿Esto es un handicap? Para nada. De hecho ha sido el debut más visto en siete años en NBC. El canal está apostando por las audiencias latinas: junto a J-Lo, Eva Longoria en Telenovela y America Ferrera en la próxima Superstore. J-Lo está estupenda como Harlee Santos, una policía de Nueva York corrupta, madre amantísima de una excelente estudiante y novia de su entrenador (Dean Geyer, Glee), más joven que ella.

J-Lo dándolo todo por la patria, con bandera USA incluida.
(opinión, puede contener spoilers)
La escena en que se lo montan en el ring debió recordarle a la vida misma. Hubiera prescindido de esta parte, porque, por lo demás, Shades of Blue es un thriller solvente. El creador, Adi Hask, es el guionista de películas como Conspiración en la sombra o 3 días para matar, con tramas conspiranoicas y de acción. La historia del piloto de Shades of Blue no lo más original del año, pero está muy bien contada y lo que es más importante, bien interpretada. No sólo porque J-Lo lo hace más que bien (no se despeina, ¿y qué?), también por Ray Liotta como teniente corrupto. ¿Otra vez de tipo chungo? Pues sí. ¿Para qué cambiar si lo borda? Además se llama Matt Wozniak que mola todo. Cuando Liotta y J-Lo se enfrentan, se nota a la legua que ella lo pasa mal, es incapaz de mantenerle la mirada. Si yo tuviera los ojos de Ray Liotta clavados en los míos me cagaría encima. La entiendo.

Sigamos. Junto a ellos dos (Liotta es el jefe de J-Lo) el séquito de policías, todos poniendo el cazo con total desverguenza: Drea de Matteo (cuya cara de chunga es un plus), Santino Fontana (al que he descubierto en Crazy Ex-Girlfriend), Vincent Laresca, Hampton Fluker y el poli novato Dayo Okeniyl. Verlos juntos es bastante divertido, te caen bien, lo cual tiene mérito por parte de los guionistas. Lo curioso de Shades of Blue es que la corrupción se muestra como algo normalizado entre los agentes. Pero MUY normalizado, como si fueran intocables. El fin justifica los medios, y si logran mantener limpias las calles, no le dan importancia al cómo.  

Evidentemente, Shades of Blue no es The Shield, pero tiene un punto peliculero que puede enganchar de primeras: cuando esta policía es pillada in fraganti y un agente del FBI (Warren Kole, Stalker) le obliga a cooperar con ellos para pillar a Wozniak. Encima el tipo no está nada mal. Lo dicho, nada nuevo, pero, ¿cómo se resolverá el asunto? El piloto comienza con J-Lo hablando a cámara, grabándose con el portátil, asustada, como si hubiera tomado una decisión chunga. Al acabar el episodio no volvemos a ese momento, seguimos en un flashback y sólo vemos cómo Harlee acepta el trato (aunque no le haga ni puta gracia) y Wozniak descubre que hay un topo en el grupo, pero sin sospechar que es ella.

No sé si me engancharé a esta serie, pero podría encontrar su público fácilmente, no sólo entre los fans de Jennifer Lopez. Para el resto, es esencial la presencia de Ray Liotta. Los dos primeros episodios los dirige Barry Levinson, productor de la serie Homicide: Life on the Street, sobre el libro de David Simon.

El momentazo: Wozniak echándole las cenizas de una urna en la cara a uno de los capos.

Guiño moda. Una boutique en Bedford les paga con ropa, en concreto un jersey de Alice & Oliva como método de pago. Harlee pregunta qué talla es. "La talla cero", le dicen. Ella piensa en su hija, pero el compañero le suelta que tendrá que usar un calzador.

Guiño Cócteles fuera de serie. No puede faltar un bar. Los polis se reúnen en Murphy's Tavern para sus trapicheos. Allí Harlee conoce al agente del FBI por primera vez. 

Shades of Blue se estrena en España en Calle 13 el 7 de abril.