19.11.16

Crítica. La llegada, Amy Adams protagoniza una de las más impactantes películas sobre alienígenas

La llegada (Arrival), de Denis Villeneuve, protagonizada por Amy Adams, se ha convertido en una de las películas del año y, posiblemente, en uno de los mejores filmes de ciencia-ficción que haya visto.


Denis Villeneuve retoma una idea que ya sobrevolaba en Enemy, la dualidad como algo enigmático. Si en aquélla se podía descifrar que nacía del propio protagonista, en La llamada intuímos que los flashbacks que protagoniza el personaje de Amy Adams tienen que ver con algún significado más profundo. La llegada, filme de ciencia-ficción que arranca con la llegada de doce naves alienígenas a nuestro planeta, no es una película de género al uso, por eso entronca más con otros trabajos como Interstellar o la misma 2001: una odisea en el espacio que con películas de acción y de invasiones extraterrestres como Independence Day. En La llegada los enigmáticos seres necesitan comunicarse y es una especialista en linguística (Amy Adams) el único humano que, al parecer, podría llegar a entender qué es lo que quieren, por qué han visitado la Tierra. Villeneuve se recrea en los silencios, en los primeros planos, las miradas, los estados de ensoñación de su protagonista, las imágenes evocadoras, emotivas. Hasta la nave es pura poesía.

La llegada, en su comienzo y en su final, es un drama muy doloroso, que logra emocionar (y que a mí me recordó a El árbol de la vida). En el centro, la sugerente propuesta ci-fi se transforma en un brillante thriller que te mantiene en vilo preguntándote qué es lo que pasa exactamente. Hay algunos detalles un tanto incomprensibles (como esa China enemigo público número uno o esos soldados que miran de reojo a los científicos); hay un momento muy Villeneuve, que resulta chocante, fuera de lugar, cuando uno de los extraterrestres se transforma de pronto en la araña gigante de Enemy (vaya autohomenaje) y algunas de esas miradas introspectivas de Amy Adams se hacen eternas, pero sólo por imaginar que pudiera pasar lo que cuenta la película se te pondrá la carne de gallina o/y soltarás una lagrimita. Y vaya pedazo banda sonora.

La llamada es un homenaje a 2001, a Encuentros en la tercera fase y a todas esas películas que nos han hecho soñar con que no estamos solos y que nuestra existencia tiene que ser ese-algo-más. Es una explicación abstracta y filosófica que rompe con la lógica humana, que plantea nuevos posibles retos a la ciencia y que intenta explicar una vez más cómo nuestras vidas pueden tener un propósito que no logramos entender y todo gracias a la comunicación. El final de la película cuenta, además, con una moraleja muy hermosa, la que cualquiera con sentido común pagaría porque fuera real. La unión hace la fuerza es un dicho de toda la vida y aquí se vuelve magia pura. Muy recomendable y Amy Adams podría ganar por fin su ansiado Oscar.