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11.11.09

Mi viaje a Berlin (y 33): brunch en Pasternak

Mirad qué plato. Si vais a Berlín no podeis dejar de tomaros un brunch en algún restaurante ruso. Éste es el Pasternak. El brunch lo sirven de 10 de la mañana a 3 de la tarde. Cuesta 12,40 euros (el café aparte). Merece la pena. Puedes degustar un montón de platos típicos del país, tanto salados (arriba) como dulces (abajo). Riquísimo.
Abajo, la terraza del Pasternak. A su lado está otro restaurante ruso, más económico: el Gagarin, que también cuenta con un brunch y es más tipo bareto. Había muchas avispas (eso lo vimos en cualquier terraza de Berlín) que, sin miedo, se meten dentro de los azucareros. Al menos, no pican, así que como si fueran moscas.

9.11.09

Mi viaje a Berlin (32): 20 años sin el muro

En el muro (2009)
Tal día como hoy, hace 20 años, el mundo entero celebró la caída del muro de Berlín. Aún existen zonas donde siguen en pie partes del muro, como ésta, la East Side Gallery, donde nos hicimos fotos. Fue increíble ver a algunos de aquellos artistas repintando sus dibujos. Todo contra el olvido.

Sobre la caída del muro: 20Minutos. El País. El Mundo. New York Times.
Hoy en las portadas de medio mundo...

6.11.09

Mi viaje a Berlin (31): superdesayuno en la Torre de television

Aquí me veis apuntando bien alto hacia la Torre de TV, desde la terraza del hotel donde nos quedamos, el Parker-Inn (fotos). La entrada a la Torre de 368 metros de altura cuesta 10 euros. Creo que merecen la pena las vistas (ves todo Berlín). Fue contruida en 1969 y su mirador está a 203 metros. También puedes tomarte algo arriba, nosotros desayunamos. La base gira cada media hora, así que puedes ver la ciudad cómodamente sentado. El año pasado estuve en otra torre parecida, la de Shanghai llamada La Perla de Oriente.Las vistas son espectaculares.
Y éste es el superdesayuno. Es muy abundante, así que con un desayuno teneis de sobra para dos personas. El café va aparte (una cafetera es suficiente para dos).

5.11.09

Mi viaje a Berlin (30): en el zoo con el oso Knut

Este osazo es Knut, aquel pequeño osito que se convirtió sin quererlo hace un par de años en el símbolo de Berlín (abajo, en una valla del bus) y la concienciación ecológica. Acaparó la portada de Vanity Fair y posó con Leonardo DiCaprio en abril de 2007. Si no conoceis la historia os la recomiendo. Una de las pruebas escritas para optar a un puesto de redactor en el diario Publico fue sobre Knut. Si vais al zoo y quereis ver cómo come (si no estará seguramente tumbado) id a las 10 de la mañana que es cuando dan de comer a los osos polares.

Actualizo (23 marzo 2011): Knut murió con cuatro años el 19 de marzo. "Los primeros resultados de la autopsia muestran "claras alteraciones en el cerebro" que podrían ser la causa de su muerte repentina. Los forenses no han encontrado daño alguno en otros órganos. Las fotos y vídeos tomados por visitantes del zoo en los momentos previos a su muerte muestran a Knut dando vueltas sobre si mismo sobre una roca poco antes de precipitarse en el agua de la piscina de su recinto. Una vez en el agua puede apreciarse en las imágenes cómo se movía con la cabeza sumergida, hasta que queda inmóvil y su cuerpo permanece flotando inerte al fallecer repentinamente" (vía EFE).Abajo, en el zoo también puedes ver a este oso panda huevudo.

27.10.09

26.10.09

Mi viaje a Berlin (28): el bunker de Hitler

Éste es el lugar donde Hitler murió. Ahora es un aparcamiento de coches. En el panel se puede ver el complejo organigrama de búnkeres que había en el subsuelo berlinés y se pueden leer sus últimos días. Coincidimos con un grupo de alemanes y su guía.
En la entrada al párking, una de las pocas esvásticas que ví en Berlín. Escondida.
Un vecino, fan de Michael Jackson.

23.10.09

Mi viaje a Berlin (27): Spain is in Germany

A quién no le gusta encontrarse con cositas de su país cuando viaja por ahí. En Berlín no iba a ser menos. Empezando por el muro, con esta pintada del catalán Ignasi Blanch.
Sección de vinos en un supermercado. Un Castillo de Gredos casi 8 euracos. Tela.
Tortilla de patata, a su manera... Sin buscarlo (como cuando nos encontramos con el restaurante Yo soy, éste español 100%) entramos a cenar en un restaurante, con la carta en español, donde ponían tortillas variadas. Pero nadie dentro hablaba español. Era todo como muy surrealista. La tortilla no estaba mal, pero como en casa en ninguna parte.
Los Sombreros, pero es un bar. Curioso.
Otro restaurante apañó, Pata negra. Apropiado.
El gigante edificio del Instituto Cervantes.
Y cómo no, Miguel de Cervantes.

Mi viaje a Berlin (26): el restaurante White Trash Fast Food

Entrada a uno de los restaurantes de moda de Berlín, el White Trash Fast Food, un antro que engaña por fuera. Por dentro, parece un restaurante chino, con comida yanqui y ambiente fiestero (música como en el Hard Rock pero con más estilo y actuaciones en directo).
Menu molón, mucho donde elegir y todo con nombres cañeros. La cerveza que no falte.
Al entrar te cobran un euro y te sellan la mano. No había otra palabra: Franko.
Aunque parezca cutre (por el mantelillo a cuadros) y las pintas del de la puerta, podeis comer un filetón así. También hay aros de cebolla gigantes que están de muerte, hamburguesas buenas y ensaladas. Los camareros son chavales enrollados.

22.10.09

Mi viaje a Berlin (25): la puerta de Brandenburgo, antes y despues

Una foto de una foto de la Puerta de Brandenburgo, antes y después. La ciudad se ha llenado de montajes fotográficos improvisados en la calle a raiz del 20 aniversario de la caida del muro y la reunificación de la ciudad.

Mi viaje a Berlin (24): el mejor kebab

¿El mejor kebab de Berlín? Eso es lo que dicen. Por 3 euros, y está buenísimo. En Rosenthaler Platz en Prenzlauer Berg, apunta: Rosenthaler Grill und Schlemmerbuffet. No tiene pérdida, con terracita y todo.

15.10.09

Mi viaje a Berlin (21): Park-Inn, nuestro hotel, el mas alto. Para hacer puenting

Ideal: una terraza y una cervecita Berliner Kindl
Ésta es la vista que puedes tener de la torre de la TV de Berlín (a la que también se puede subir) desde lo más alto del hotel Park-Inn, el hotel más alto de Berlín. A pesar de ser huéspedes del hotel nos cobraron la entrada (tienes que pagar 3 euros sólo por entrar a la terraza) y lo que te quieras gastar en la bebida (es carillo).
El hotel está en plena Alexanderplatz, una plaza muy céntrica e ideal para moverte por Berlín (tienes acceso al metro y a los tranvías). Desde la terraza, si tienes cojones, te puedes tirar haciendo puenting o incluso caminar por el borde de la pared. Aquí puedes ver a varios valientes. Todos los días había algún zumbado dándole a la adrenalina.
Por dentro, la habitación era muy práctica. El baño daba al dormitorio. Si te querías duchar echabas la cortina.
Al abrir la cortina se ve la bañera y el lavabo.
Estábamos en un piso 19 de 36. Nunca antes había dormido con el edredón a pelo. Días después, cuando estuve en Budapest, en el hotel Promenade, nos pusieron también los edredones así. Será la última moda.

14.10.09

Mi viaje a Berlin (20): los Playmovil en el metro

Me quejaba yo de lo infantiles que pueden resultar los yanquis, pero en Berlín estos muñecos de Playmobil gigantes anunciaban que el metro estaba en obras.

Mi viaje a Berlin (19): paraiso Lego

En Berlín está Legoland, pensado para los niños. La entrada es cara, así que lo mejor es hacerte la pertinente foto con la jirafa de la entrada y adiós muy buenas.

8.10.09

Mi viaje a Berlin (18): la no-moda

He de decir para mi desconcierto que en Berlín no hay na que comprar de ropa. Me hice ilusiones al ver estas tres revistas con una edición por todo lo alto. Diez años de InStyle, con portaduca roja y Demi Moore dentro. 30 años de Vogue, con tres ediciones diferentes a cargo de Karl Lagerfeld, Patrick Demarchelier y Bruce Weber (que fue la que pillé), con exposición en KaDeWe incluida. Y la Glamour, que aunque más joven, llevaba una tarjeta descuento para un montón de tiendas. Pues nada de nada, ilusiones, ya digo.
Yo y las rebajas, pero no había rebajas. Otro desconcierto. Ver al actor Klaus Kinski en el letrero fue lo más siniestro. Aunque en esta foto le hubieran apaleado de hacérsela hoy.
Rosenhofe, un pasadizo a varios patios conectados digno de ver, aunque para comprar sólo basta acercarse al H&M que tienes al lado de la entrada. Por cierto, ya sabemos que el H&M no es nada del otro mundo, pero hasta el de Berlín parecía más cutre. El Zara era como lo más.
Esta tienda rockandrolera sale en las guías de Berlín. Ca-ga-te. De Faster Pussycat! sólo mola el nombre.
¿Y ésta de Hello Kitty con el letrero roto? ¿y ese vestido como expuesto en la entrada? Un buen señuelo din duda, pero para salir corriendo.
Aquí estoy huyendo de Garage, la tienda en la que se compra la ropa al peso. Como bien puedes leer el kilo te costaba 13,99 euros. Ni regalado. La ropa no es de segunda mano, es de quinta. Hay vestidos de abuela, rotos, sucios. Un ascazo. Fuimos porque Paco León la promocionó en La Sexta, en Planeta Finito, y se llevó ropa. Ni muerta.
En el escaparate, las sillas de rodaje de Eric Dane, de Anatomía de Grey, y Diana Kruger (magnífica en Malditos bastardos, por cierto, y novia de Joshua Jackson, Peter Bishop de Fringe). Los dos han hecho una campaña para esta tienda gigante multimarca, Peek & Cloppenburg, una especie de Corte Inglés.
Lo peor que ví: publi de Converse en una especie de Muro. Lo pillas, ¿no?

5.10.09

Mi viaje a Berlin (17): los muñecos mas feos

De moda, o mejor no-moda en Berlín, ya hablaré, pero estos muñecos tan feos eran como de lo más molón en la ciudad. Tremenda visión.

Mi viaje a Berlin (16): hotel Amano, muy a mano

Sigo descubriendo cosas surrealistas en Berlín. Tras el restaurante Yo soy, español faltaba decir, me encontré el hotel Amano, que, sin hacerlo aposta, su nombre parece una recomendación para los españoles. Céntrico es.