
Éste es JJ Abrams, el creador de Perdidos, Fringe, Cloverfield y la próxima Star Trek, por enumerar algunas de sus genialidades. Se la he podido hacer en el último momento mientras firmaba algunos dvds a exactamente tres periodistas que estaban en mi grupo. Me hubiera gustado posar junto a él, pero ha sido imposible. Que yo sepa (y si me equivoco me decís) soy la única que le he sacado una foto de su visita (no había ni fotógrafos ni teles acreditadas).
Esta tarde el director y productor ha aterrizado en Madrid para presentar en los cines UGC de
Méndez Álvaro el nuevo
trailer de Star Trek y un sabroso adelanto de
cuatro escenas de la película comentadas por él (no se estrena hasta mayo de 2009, aunque ya la ha terminado porque nos confirmó en la entrevista que ya hay gente que la ha visto para darle opiniones). Al periodista los de Paramount le convocan a las 5 de la tarde para "un
cocktail", que consiste en refrescos, alguna copa de vino y
sandwiches cortados en cuadrado de ensaladilla rusa, mixtos y de atún. Y ya. Como en un cumpleaños. Todos nos miramos a ver si nos conocemos (somos de diarios, revistas y
blogs) durante una hora larga (la presentación no comienza hasta las 6). Nos obligan a dejar
móviles y cámaras, y hay alguno que hasta deja su iPod (ni idea del porqué). Y antes de entrar nos miran los bolsos con
detectores de metales y nos lo pasan por el cuerpo. Acojonante.
En marabunta nos llevan a la sala 16 que se peta. No hay ningún asiento libre. Además de periodistas hay gente trajeada. Los de la filial de Paramount yanqui también están por aquí. JJ entra por un lateral. Yo estoy sentada con
Chema y le vemos desde nuestro sitio. En primera fila han levantado a la gente. JJ va a soltar un speech al estilo Steve Jobs y nadie puede estar tan cerca. Después de que dos
mandamases echen la charla nos emiten el
trailer que se verá este fin de semana en EE UU. Una primicia. Las imágenes son frenéticas, sin apenas diálogos, con mucha música y escenas de acción. Aplausos y aparece JJ, bastante mazado en persona (reconcentrao porque es pequeño), con unos vaqueros, camisa azul y zapatos negros. Normalito. El tipo es un
showman y muy buen comercial. Dice que él era más de Star Wars, que nunca le gustó Star Trek pero que
España le encanta (qué listo). Su explicación: necesitaba mostrar en esta precuela a esos personajes que él nunca entendió, darlos a conocer, aprender a quererlos y comprenderlos. Se mueve de un lado a otro,
gesticula, agradece los aplausos y suelta de vez en cuando alguna tontería a la traductora, cuya voz resuena en los auriculares que nos han prestado.
En menos de tres cuartos de hora emiten las cuatro escenas seguidas, con subtítulos. Me esperaba más conversación por parte de JJ y menos metraje. Las escenas son bastante largas.
1. Cómo se enrola en la Enterprise Kirk de joven. Es un
ligón (con Uhura, Zoe Saldana), se pelea y le gusta, y decide comenzar de cero. Chris Pine no me llamaba la atención hasta que le veo aquí. SE ME HABÍA OLVIDADO: HAY UN GUIÑO A SLUSHO, la bebida ficticia que JJ mete en todas partes.
2. Dentro de la nave, Kirk avisa de una emboscada por parte de los romulanos (los malos, con un Eric Bana irreconocible).
Spock (Zachary Quinto) confía en él.
3. Kirk visita a Scotty (Simon Pegg) acompañado de Spock de viejo que llega desde el futuro.
Leonard Nimoy está tela de mayor, con las orejas también más viejunas, claro (a lo Yoda).
4. Kirk y
Sulu (John Cho) se embarcan en una misión por la que tienen que llegar en paracaidas a una plataforma donde hay romulanos.
Vamos, Kirk es el eje constante.
Lo mejor: el acento del ruso Chekov interpretado por Anton Yelchin, los apretadísimos uniformes (comentario hecho también por los hombres de la sala) y el cameo de Nimoy.
Lo peor: todo se exagera demasiado, el ruido de los puñetazos, la acción vertiginosa marea (como en Cloverfield) y lo visto no crea interés por la película, no es novedoso.
Al finalizar la presentación, JJ Abrams concede
entrevistas individuales a El Mundo (hablo con Luis que quiere publicarla mañana, con preguntas sobre Obama), Fotogramas (con Jordi Costa, que se pone fino a sandwiches) y no sé si a El País (lo dudamos). A mí me dieron en principio entrevista para Cinemanía pero al final me meten en una mesa redonda (varios periodistas y el entrevistado) a eso de las 8.40. Se me cae el alma a los pies porque sólo son las 7. Menos mal que se me ocurre preguntar. La jefa de prensa de Paramount está más pendiente de que le rellenes un papelito donde describes lo qué te ha parecido (esto luego se lo envían a internacional) que de decirnos que al final todos los que no tenemos entrevista individual (es decir, todos) vamos a entrar juntos de 8 a 8.30 con traductor. ¿Qué significa esto? Que es imposible hacerle preguntas, que en todas sus respuestas redunda en lo mismo y que se pierde un montón de tiempo en la traducción. JJ se bebe una
copa de vino o coca cola (no sé) y justo cuando da el último trago entra una manager y nos dice que the last question. Estoy con Chema, que aunque no es periodista entra conmigo, con Hector de la agencia Efe y con Romero que lo cubre para Público. Nos miramos alucinaditos. Esta mesa al final se ha convertido en una mini
rueda de prensa de lo más absurda. Me quedo sin poder preguntarle por Perdidos, la Torre Oscura, Héroes (¿qué piensa JJ de que posiblemente la cancelen?) y sus próximos proyectos.
Salimos de allí con una
chapita (hay cuatro y yo me quedo con la de Spock, no soy de Star Trek, me gusta el orejas y ya) y siete preguntas contestadas, que se pueden resumir en una idea. A JJ Abrams no le gustaba Star Trek (confiesa haber visto las películas ahora con sus hijos), le pareció un reto y su intención casi obsesiva es haber creado personajes creíbles, incluidos los malos. La acción, los efectos especiales, las naves, son algo secundario. Según él que no aparezca
William Shatner (el Kirk original) es porque sería una distracción para la historia. En cuanto a la responsabilidad por levantar tantos proyectos de cara a sus fans comenta que él hace películas que les pueda gustar a todo el mundo, que no piensa sólo en lo que entretiene al fan. Para JJ el éxito es una casualidad. Su Star Trek es una vuelta a los
orígenes, para hacerla más accesible, divertida, con un humor inteligente. Y, por supuesto, tiene claro que no la ha rodado pensando en complacer a los puristas (está más en el camino de gustar a los nietos de aquellos, las nuevas generaciones).
Al final de la entrevista, se levanta de un salto, da las gracias y sale pitando. Le pillamos en la puerta, firma tres dvds de tres periodistas frikis como yo y yo consigo hacer la foto recuerdo con la que he empezado este post. Espero que vuelva para
mayo a Madrid, con Perdidos ya en rodaje, para hacerle las preguntas que no le he podido hacer.