Hubo un tiempo en el que a Claire Foy se le tensaba el cuerpo ante cualquier nimiedad, como cruzar la calle. Sufría episodios inoportunos de ansiedad, resultado de una serie de experiencias traumáticas que le marcarían la vida y su carrera profesional. Con ocho años, cuando sus padres se separaron, decidió seguir adelante aferrándose a lo bueno: fuera pensamientos negativos. Leer más.


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