14.12.11

Restaurante DisTinto, tapeo original


El restaurante DisTinto o Gastrobar de Madrid (Plaza Santa Ana, al lado del Room Mate) es de tapeo y raciones, en plan modern fusión. Tienen pocas mesas, pero cuando fuimos a comer los camareros y la cocina no daban abasto. Una pena que el servicio fuera tan pésimo. Se olvidaban los platos, el agua que pedimos al comienzo no llegó hasta el final, y a base de insistir, éramos cuatro personas y trajeron pan para tres (y lo cobran). Y es una pena porque todo lo que pedimos estaba bastante bueno, aunque ahora os cuento qué merece la pena y qué no. En cuanto a la bebida, vinos, pocos. Nos pedimos el Ribera del Duero que viene en la carta, muy rico, un Hesvera. En cuanto a la comida: las croquetas de mejillón con curry verde (1,90) fueron un acierto y las bombas de atún son salsa tártara brava (3,60) también. Los huevos rotos mejor compartirlos o que sean plato único. En cuanto a esta especie de nachos con carne, el totopo de cochinita pibil con quenelle de guacamole (4,50) mejor pedir otra cosa (te ponen dos y por ese precio, repetid mejillón).




De lo mejorcito, el pato laqueado. Muy sabroso. De lo peorcito, las dim sum de solomillo al cabrales. Viene muy bien presentado, con su cesto al vapor, pero entran sólo cuatro piezas y cuesta 13 euros. Un timo. Las bolas verdes y negras son tempura de bacalao (7, recomendable). Y por último, rabo de buey (6,50) ervido como en ropa vieja con espuma de patata pochada en un plato largo y estrecho (muy bueno). Como os comenté al principio, tardan tanto y se olvidaban a menudo de tantas cosas que decidimos irnos a tomar el postre a otro lado. Y eso que nos hubiéramos pedido de buena gana un chocolate que viene en formato Toblerone.