6.7.16

Crítica. Infierno azul: Blake Lively contra el tiburón

De qué va. En Infierno azul Blake Lively es una surfista que tendrá que vérselas con un enorme tiburón blanco. Sobrevivir dependerá sólo de ella misma.


Opinión sin spoilers. 
Infierno azul (The Shallows / aguas poco profundas) es un cruce entre Tiburón y 127 horas. Durante la primera parte te enamoras de esa playa idílica, de esos colores, de esa paz… y también de una megasexy Blake Lively, que no sólo luce espectacular es que inspira muy buen rollo con esa sonrisa y chapurreando un poco de español (Oscar Jaenada pasaba por allí). La actriz llena la pantalla, vemos cómo se prepara para surfear, cómo exprime al máximo las horas del día, hasta que el tiburón aparece por sorpresa. Como espectador, Jaume Collet-Serra te da una pequeña pista, adelantando en un flashback lo que te espera más adelante. El director te pone en situación desde el principio. ¿Cómo hará esta chica para vencer al enorme bicho? A partir de entonces, la peli combina las escenas de acción con el suspense. Si James Franco se quedaba atrapado por culpa de una roca en 127 horas, en Infierno azul Blake Lively se queda expuesta al sol sobre otra roca, que le sirve de salvavidas ante el escualo. Lanzarse a la aventura en soledad es lo que tiene. Lo mejor de la peli es que no da tregua. La protagonista se las va ingeniando para maquinar posibles soluciones, que para eso estudia Medicina y siente un extra de fortaleza en memoria de su madre fallecida por el cáncer. Le acompañan una ballena muerta y una simpática gaviota. Un cuadro. Como buena americanada que es, Infierno azul es la odisea en el mar de una chica normal que se convierte en heroína. Si su marido Ryan Reynolds permaneció enterrado en Buried por culpa de Rodrigo Cortés, Blake Lively también sufre lo suyo en un espacio reducido por culpa de otro director español (aquí, el reloj es Casio). Lo peor de Infierno azul es que podría haber sido o mucho mejor o mucho más gamberra y haberse reído un poco más de sí misma. Es un producto veraniego, palomitero, para saltar en la butaca y pasar momentos de tensión, pero hay escenas que no llegan a encajar. Si durante la mayor parte de la peli me veo hipnotizada por la fotografía y las localizaciones, obviando algunas cosas y pensando que va a gustar bastante en los cines, es con el final cuando se desmonta el oasis con el que he flipado. El final de Infierno azul me deja helada, no me gusta nada. Así que recomiendo Infierno azul porque Blake Lively se lo curra y porque logra momentos de agradable tensión, pero para cuando vaya llegando el final, ya lo sabes, fliparás, pero en negativo. Pero, en fin, que la peli se deja ver y es entretenida. Y Blake Lively nunca ha estado mejor.

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Curiosidades de Infierno azul. 
Ángelo Josué Lozano Corzo y José Manuel Trujillo Salas (alias Yuco) son los dos surfistas reales (y amigos) con los que se encuentra el personaje de Blake Lively. La doble de la actriz es Isabella Nichols, campeona junior de surf del mundo. Aunque se supone que es una playa de México "sin nombre", lo cierto es que está rodada en la isla de Lord Howe, en Australia. Para Collet-Serra la escena más difícil de rodar fue un diálogo entre Lively y los dos surfistas, hablando sobre sus tablas en alta mar. El tiburón está hecho por ordenador y es una hembra porque son más grandes y tienes cicatrices del apareamiento. La gaviota fue recogida de un refugio de aves en cautividad en situación de rehabilitación. Aunque no llegó a romperse la nariz, en la escena en la que Lively se golpea sangra de verdad. El bikini es de Tory Burch.

Infierno azul se estrena en España el 15 de julio.

Opinión con spoilers.
Evidente es que Blake Lively no va a surfear esas olas y que usaron a un doble, pero se nota un montón el retoque por ordenador en la cara. De hecho, esto canta más que el tiburón en sí, al que sí me creo aunque sea fruto de los efectos especiales. A diferencia de Buried, sabes que el final de Infierno azul será feliz, por mucho que intenten hacernos creer con la grabación de despedida que podría ser devorada por el tiburón. El flashback del inicio desmonta esta posibilidad, con lo cual no se entiende muy bien que Collet-Serra mezcle ambas opciones porque una descarta a la otra. Cuando el mexicano borracho se mete al agua con el móvil y el dinero que acaba de robar… pues tampoco se entiende, y menos por una tabla. De forma abrupta, el ataque del tiburón no lo vemos, sólo la cara de angustia de Blake Lively. Luego regresamos para ver al mexicano arrastrándose por la playa con medio cuerpo cercenado, pero en las escenas posteriores desaparece como por arte de magia. Si los surfistas cuando vuelven le hubieran visto no hubieran entrado al agua. No me gusta el speech a cámara que suelta y la escenaca de las medusas no deja de ser un momento postureo (pero mola), pero se me olvida rápido cuando llega el final, ese horroroso final. No me puedo creer que después de haberse enfrentado de una forma "realista" a un tiburón, la Lively sea capaz de descender a las profundidades del océano y conseguir que el escualo muera al chocar contra unos pinchos en el fondo del mar. Ay, me digo, con lo bien (más o menos) que había ido todo. [con spoilers de La huérfana, la peli de terror de Jaume Collet-Serra: la niña acaba muriendo bajo el agua, en un estilo parecido al del tiburón]