7.10.07

Septimo dia en NY: museos y vistas nocturnas desde el Rockefeller

Desayuno en Pax, una supertostada con caramelo y mantequilla. Ellos lo llaman desayuno especial y cuesta ¡5$!



Hoy toca los museos que al final no pudimos ver. La fachada del Guggenheim en obras. No nos costó un duro entrar porque fuimos con el carnet de prensa. No se fijan tampoco mucho así que no hay problema. Si no quieres mentir, que sepas que aunque la entrada tenga un precio tú puedes pagar lo que quieras (puedas).



Andando, porque está al lado, fuimos al MET (Metropolitan Museum of Art) y entramos gratis (no te dan entrada, te colocan una chapita que debes llevar puesta). Este museo es como el Prado, imposible verlo entero y menos como nosotros que no tenemos tiempo. Vimos la expo especial de Rembrandt y algunas de las cosas que tienen muy curiosas.

El Templo de Dendur.


El Patio Ecuestre y sus armaduras.


Ante un relieve sirio.


Sarcófago negro egipcio.


Arte moderno y la foto irónica.



Cuando salimos cogemos un autobús que nos deja cerca del Plaza, y entramos a la FAOschwarz, la tienda de juguetes para niños más increíble que haya visto. Con muñecos gigantes.


El famoso piano de la película Big. Se vende por 250.000 dólares. La primera vez que entré en esta tienda a finales de los 80 ya lo tenían. Y ahí sigue.


Star Wars hecho en Lego.


Y Harry Potter.


Paseamos hacia el hotel. El edificio de Sony y su Spiderman gigante dentro.


Comemos en el restaurante PJ Clarke's (tercera avenida con la 55). Es curioso ver el pequeño edificio que sobrevive entre tanto rascacielos. Es famoso por sus hamburguesas.


Pedimos carne con salsa (esta es de rockefort).



Vamos hacia el MOMA, que es el único que nos queda y nos topamos con el teleférico que te lleva a Queens.


Y el Plaza. Ahora en obras, pronto será vendido como apartamentos, aunque aquí comentan que la mitad del edificio será de nuevo hotel. La primera vez que estuve en NY me hospedé una noche en el Plaza y me decepcionó. Era un lujo decadente y caprichoso, lleno de prohibiciones. Recuerdo que me llamó la atención que no dejaran fumar en la habitación (ahora es habitual, en nuestro hotel también, si fumas multa de 250$); que tuvieras que vestirte superlelegante para cenar dentro, etc. Lo único que recuerdo positivo es que fui en el ascensor con la mismísima Shirley McLane, lo que ya es una cosa para contar.


Nos hacemos una foto delante de Apple.



Compramos algunas cosillas en Abercrombie & Fitch (720 en la quinta), una tienda con tios buenorros que se pasean sin camiseta y con la música altísima. Para pillar camisetas. Al Moma llegamos pelín tarde, así que tenemos menos de una hora para ver lo imprescindible: las señoritas de Avignon de Picasso.


Y Warhol...




Y una cosa supermoderna, espeluznante premonición...




Ya fuera, nos sentamos un rato. Arriba, se ve la terraza. Nos asomamos y las vistas son de lo mejor. Pero ya cerraban y no pudimos tomar nada.



Adquisiciones típicas en la tienda del Moma, como los saleros abraza fantasmas (27$), que también los encontrabas falsificados en la calle, y unas velas cuya llama era del color de la vela (muy original). Hay varias tiendas del MOMA en NY. Nosotros fuimos a la que está cerca del museo.


Y un calendario de pelis de ciencia-ficción-terror para 2008.




Fuimos de compras a Barney's y a Macy's, pero no encontramos nada. Repetimos en el Manhattan Mall, pero desistimos. Había mucha gente en todos los lados. En el Rockefeller vimos cómo estaban instalando ya la pista de patinaje donde antes estaban los restaurantes.



Y subida al Top of the Rock, arriba del Rockefeller de noche. Esta atracción es nueva. Es un poco paripé, porque cuando entras te haces un recorrido hasta que subes. A los dos nos costó unos 38$ subir. Desde allí ves el Empire State.


Cenamos quiché de verduras, pero ups no hice la foto.