Hacía años que no volvía a
Toledo (
la última vez en 2006). En el año del Greco (
web) había que acercarse, mucha gente, muchas colas para todo y, menos mal, buen tiempo. Fuímos y volvimos en AVE, por no más de 20 euros, lo que merece la pena porque así te olvidas del coche. Al llegar en el tren hay un pequeño paseo hasta el centro, aunque también puedes pillar un autobús allí mismo. Toledo es una ciudad de grandes cuestas, tan empinadas que hasta han instalado unas
escaleras mecánicas para que subas hasta arriba, aunque nosotros lo hicimos a pata.
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| Toledo desde el Parador. |
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| Casco de Sauron |
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| Raruno anuncio de cerveza |
Varios paseos por sus callejuelas ya merecen una visita (atentos a las tiendas donde venden merchan de
El señor de los anillos como el casco de Sauron). Habíamos pensado comer en el restaurante más conocido de la ciudad,
Adolfo (web), escondido en unos soportales, pero no nos convencía mucho el menú. Es un pelín caro, eso también, aunque lo que nos echó para atrás fue ver los platos típicos de Toledo como la perdiz o la oreja. Así que preferí reservar en
Colección Catedral (web), también de los mismos dueños, pero con un menú más normal y económico (izq.). Cuando llegamos me acerqué para ver si la reserva que había hecho la noche anterior por internet estaba ok. Sin embargo, no había constancia de ella, según la chica que me atendió porque no habrían mirado el email. Así que si váis a Toledo, llamad por teléfono para reservar. De todas formas, como fuímos antes de la hora de la comida, tuvimos suerte. Luego, se llenó.
Primero nos tomamos un aperitivo en el
Asador Palencia de Lara (web): cerveza (1,80), agua Numen (2) y una tapa de migas con un huevo exquisitas (2).
Del
menú del día de Colección Catedral (15 euros) elegimos la
ensalada (que no me gustó nada porque tenía mucha lechuga y poco sabor, a pesar de la variedad de aceites que nos pusieron en la mesa) y la
carne con patatas (buena), y de postre o café, yo me tomé un té que, sorpresa, me pusieron en una tetera negra con dibujos de hojas de marihuana. No pegaba nada con el sitio, la verdad, tampoco se darían cuenta del detalle. Por cierto, la tetera ardía tanto que había que quitar la tapa con la servilleta.
Para terminar la jornada subimos al
Parador de Toledo, situado en el Cerro del Emperador, una típica casona de campo, desde donde hay unas vistas increíbles. Tuvimos la suerte de preguntar a un conductor de autobús que nos dijo que era su línea la que nos llevaba hasta allí. Así que pagamos 1,40 cada uno y para arriba. Hay un buen trecho que no se puede hacer andando así como así. La
terraza es fantástica, pero estaba hasta arriba, así que nos tomamos algo en el interior: coca-cola (2,85) y un colacao con leche de soja (2,50) al que hay que añadir el IVA. Barato no es, pero la foto ahí arriba merece la pena. Bajamos en taxi hasta la estación de vuelta para Madrid (tened en cuenta que el autobús pasa como cada hora).
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| La tetera del té con las hojas de marihuana ;) |
Ésta es la vista que tenía nuestra mesa en el restaurante, daba a una cocina, y no sólo eso, veíamos cómo nos colocaban los platos y bandejas en nuestro morro. Quieren dar la sensación de transparencia y de que no esconden nada, pero creo que estar viendo los platos de los demás y cómo los traen y se los llevan, no tiene ningún encanto. De hecho, era sábado y no daban abasto y tuvimos que escuchar más de una bronca entre camareros bastante insoportable.