
Lo de Californication no tiene nombre. Al
principio pensé ¿y a esto lo llaman políticamente incorrecto? ¿a soñar que te lo montas con tu ex vestida de
monja? Buah. Luego, dudé. Bueno, Hank
Moody mola. Sigue
enamorado de su ex, ella se va a casar, la quiere recuperar, aunque no puede evitar seguir levantando las faldas aunque sean menores de edad. Fuerte, pero en fin, el tipo se arrepentía, tenía el síndrome de
Peter Pan, se drogaba, nadie le hacía caso... Y llega la segunda temporada (con
ataque a Tom Cruise, jaja) y es como para acojonarse (por no hablar de la adicción al sexo de su prota, David Duchovny en la vida real).
Esto ya no es
follar señores esto es una brain storm hecha a
pajas.
La escena aquí recogida muestra el no va más cuando ya no sabe uno con qué epatar. Hank está desolado. Su mujer le ha vuelto a dar boleto porque se lo montó con una
puta, y además parece que va a ser papá con otra
(la de la pota) y el tío tiene los santos cojones de desconfiar del nuevo amigo de su hija (Miércoles) porque es un tío majo. Su mánager participa sin querer en una escena
porno y su mejor amigo
ahora es un rockero folla
groupies. Pero Hank se fija en una presentadora superpija de la TV que tiene un programa de cocina. El rockero la conoce, los presenta y al
catre en menos tiempo que unos
gays el día del orgullo. Ahora, cuidado amiguitos que viene lo
hesvy, como diría mi amigo Unai. A Hank la cocinillas le supera en guarrería, es más cachonda, divertida, salida y guarripeich que él.
En pleno
éxtasis, embadurnados de chocolate (qué si no) por todo el cuerpo, momento que recoge la escena de
arriba, ella le grita:
"¡FÓLLAME COMO SI FUERAS UNO DE AL QAEDA!".
Después de esto me vuelvo a la postura del misionero, y rezo (por si acaso).