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8.2.11

Mi viaje a Suiza (11): Chez Angelo, la fondue más popular de Ginebra

No puede ir una a Suiza y no comer fondue (pronúnciese fondí), esa masa de queso caliente que se come con trozos de pan y patatas, como hicimos en el restaurante Des Antiquaires en Ginebra (Grand Rue, 33-35), más conocico como Chez Angelo. Acompañamos con vino de la casa (Gamay de Geneve, servido en jarritas de metal), una fondue a la provenzale (queso con tomate) con pan (una cesta grande) y patatas pequeñitas enteras sin pelar. Comer fondue es un poco rollo, cuando llevas unos cuantos bocados ya estás harto. Habíamos comido fuerte así que nos sirvió de tentenpié para la cena. Llegamos a esta parte antigua de la ciudad, tras una intensa nevada, y recomendadas por una chavala que nos encontramos de camino y que nos llevó andando a toda pastilla hacia esta zona. Cuando nos fuimos del restaurante, se acercó el dueño que nos preguntó en perfecto español si queríamos café. Al día siguiente volvimos e hicimos la foto de abajo, ya con luz del día y sin nieve. No es el no va más, pero nos resultó como muy casero y auténtico.

27.12.10

Mi viaje a Suiza (10): Moko, la boutique para hombres en Ginebra

Os comenté que me topé en Suiza, con una peluquería en Zurich, que se llamaba Orinad, tal cual. Pues bien, caminando por Ginebra, en el pintoresco barrio de Carouge, nos encontramos esta tienda de ropa, llamada Moko (web oficial), una boutique para hombres. No ha sido lo más heavy, al parecer la palabreja tiene muchos adeptos, pero Berlín se lleva la palma. Fijaros abajo: la foto la hice en la ciudad alemana el año pasado, una tienda de moda y diseño llamada El moco, y el dibujo explícito no dejaba lugar a dudas. WTF! ¿Más mocos fashion?

25.12.10

Mi viaje a Suiza (9): de tiendas. Penelope Cruz, Galliano, Hilfiger, Vogele Shoes...


Meterme no me meto en todas las tiendas, pero me encantan los escaparates. Dice mucho de una ciudad. En mi viaje a Suiza, me encontré de todo. En Berna, por ejemplo, por aquello de que su símbolo (como en Berlín o Madrid) son los osos, había marcas de las pezuñas en amarillo de camino a la tienda de Hugo Boss. Pocas fotos pude hacer en Berna porque nos cayó la del pulpo en forma de nevada a lo bestia. El domingo, en Ginebra, todas las tiendas estaban cerradas, excepto las de un barrio al sur la mar de pintoresco. El estilo era del tipo Malasaña madrileño, con pequeñas tiendas de artesanía o cosas que no encontrarías en otros locales, como la tienda de diseño japonés Momiji (web oficial), sus bolsitos me recordaron a los que hacen los de Peseta (web oficial) en Madrid.


Me encantó este escaparate dulce de Galliano en Ginebra.
Y tiendas muy chulas, estilo neoyorquino, como ésta de Zurich, o la de abajo, Sports Lab (web oficial) muy cerca de nuestro hotel, sólo reservada para fanáticos de las zapas (muy al estilo Barcelona).

En Zurich también había tiendazas, como la de Tommy Hilfiger, y su guiño cinéfilo, con dibujos de James Dean o Steve McQueen.
O tiendas clásicas de productos suizos como ésta de Lucerna.
Vogele Shoes (web oficial) es la mejor cadena de tiendas de zapatos que ví, ésta en Lucerna.
Y también en Lucerna, nuestra Penélope Cruz en una tienda de ropa de la que es imagen junto a su hermana Mónica, Charles Vogele (web oficial).

22.12.10

Mi viaje a Suiza (8): raruno muñeco bollo

En mi pasado viaje a Suiza, y dadas las fechas viene que ni pintado, me encontré con este bollo navideño en forma de muñeco (algunos, como el de arriba, amorfos, rarunos). Lo vendían por todas partes. Perdonad mi ignorancia pero no sé ni lo que es ni lo que significa. Clara me apunta a que el nombre es Grittibanz (como aparece en la imagen de erriba, yo pensaba que era la marca) y aporta este enlace. En una tienda lo encontré de tres tipos diferentes, con sus nombres, como si fueran los Reyes Magos. Los había de todos los tamaños y con variaciones en la forma, unos parecían papás noeles; otros, niños; otros, muñecos de nieve. El de abajo lo pillé en el aeropuerto. Sabía como un suizo, lo mismo, osea soso. He leído aquí: "Regalos del santo Protector: panecillos de dulce con forma de muñecos, fabricados con harina blanca y de miel, algunas nueces y una naranja".

+Las Monas de Pascua de Valencia. Link.

10.12.10

Orinad, la peluquería de Zurich donde te mandan a mear

Iba yo caminando por una calle muy molona de Zurich cuando me choqué contra esa peluquería, para hombres y mujeres. Todo muy decorado navideño y lo que tú quieras, pero ¿ORINAD? ¿Realmente me estás mandando que me mee en la calle? Estas son las gracias de los idiomas. Y aunque parezca mentira, si pones 'orinad' en Google la primera cosa que te sale es la web oficial de esta peluquería. Increíble.

Mike Wong, el restaurante que copia los logos de McDonalds y Nike

Con dos cojones amarillos. Para que luego digan que está todo inventado, que los asiáticos son unos currantes y que no hay quien pueda con las multinacionales. Cuando estuve en China o en Thailandia no me topé con ninguno de estos restaurantes, ni lo he visto en ninguna otra parte, sólo en Suiza (Ginebra concretamente). La foto la hice desde un tranvía. No daba crédito. Mike Wong no sólo rubrica su firma con el logo de Nike sino que marca en amarillo la W del apellido como si fuera la M del McDonalds invertida. ¿No es grande? Pero no os creais que se esconde, que hasta tiene web oficial. Indago un poco y resulta que el dueño es francés, tiene dos restaurantes en Ginebra y uno en Fribourg, se autodefine como 'fastfood asiatico' y se ha traído la idea (y a las cocineras) de Thailandia. McDonalds le puso un pleito, según cuenta en la web, pero llegó a un acuerdo (el pájaro lo iba a llamar Mc Wong). De Nike no dice nada, aunque también se ganó una denuncia de la marca deportiva en 2009. Pero, ¿cómo le puede echar tanto morro la peña?

9.12.10

Mi viaje a Suiza (7): el hotel Rutli Sorell en Zurich

Tras pasar por Lucerna e Interlaken llegamos a Zurich. Lo mejor de este hotel (como todos los que reservamos) es que está a 10 minutos de la estación de tren andando. Pero como ocurre en Suiza, si no quieres andar, tienes muchas opciones de tranvías que te llevan casi a la puerta del mismo hotel (cerca hay una parada central). El hotel Rutli (web oficial) pertenece a la cadena de hoteles Sorell (web oficial) y como veis es muy moderno. Aún lo son más las 14 habitaciones que han sido pintadas por varios grafiteros y en cuya web CityRooms podeis ver. Como nos costaba lo mismo (197 euros con desayuno incluido) elegimos ésta que nos pareció más acogedora.
En la habitación no estaba George Clooney pero sí una Nespresso by the face.
La habitación tenía un sofá y dos butacas. Teníamos teclado para internet, pero lo cobraban. En la recepción contaban con un ordenador desde el que te podías conectar de forma gratuita. El par de veces que lo usé no tuve que esperar, no había nadie.
El baño con ducha y un lavabo enorme. Estaba separado de la habitación por una mampara traslúcida que lo encerraba como en un cuadrado, tipo loft. Hay una habitación, sólo una, que no era la nuestra, que tiene un enorme jacuzzi (la podeis ver aquí).

El desayuno buffet tenía de todo. Me llamó la atención estas porciones de queso empaquetadas de diferentes tipos. Las busqué pero no las encontré para comprarlas.

Aquí veis 'la calle de los hoteles'. En Zahringerstrasse estaban además del Rutli, el Basilea que también recomiendan (mirad en su web, los paisajes sobre las camas, son la leche). Aunque si no quereis gastaros mucho podeis reservar en el divertido hotel Leoneck cuya web merece ya de por sí una visita (cuidado que suenan los cencerros y la vaca muge).

6.12.10

Mi viaje a Suiza (6) estampas de Navidad


¿Puedes odiar la Navidad y al mismo tiempo quedarte agilipollado con los escaparates decorados para la ocasión? A mí me pasa. Desde siempre, sin ser El Grinch ni el Papa Noel cabrón de Futurama, no me gusta la Navidad. No porque me entristezca ni me deprima. Es que simplemente no me gusta. Pero es ver cualquier tontería y allá que me voy con mi cámara. En España hay cierta tradición, pero lo que vimos en Suiza fue algo exagerado (y esto a inicios de mes). Aquí tenéis algunos ejemplos: bizcochos con la cara de Papa Noel, las setas dulces de los gnomos, columnas hechas con macarons, trineos sin renos en las puertas de las tiendas, mazapanes gigantes con forma de corazón y hasta un edificio en Lucerna, iluminado como un calendario de Adviento.

Un edificio cuyas ventanas se iluminan con los números del calendario de Adviento.

Los Comecocos en el lago Leman de Ginebra

Yo era una campeona a esto del Pac-Man, lo he comentado mil veces, y cada vez que los veo donde sea me entra la nostalgia. Así me los encontré en Ginebra, en el paseo que rodea el lago Lemán, hacía un frío que pelaba, todo nevado, y allí estaban los Comecocos. No lo vimos iluminado. La gracia está en que 'se comen' las bombillas. Digo.

+Mi alfombrilla de baño del Comecocos.
+El árbol de Navidad de Duyos del Comecocos.
+Grafiti de Invaders en Bilbao del Comecocos.
+30 años del Comecocos según Google.
+La corbata de Hoet del Comecocos.

El nacimiento navideño con un pequeño Tintin como niño Jesus

Estamos en la época y aunque yo no soy muy dada a poner nacimientos en casa (a lo sumo monto un pequeño árbol de plástico que compré en Ikea con peluches), éste que vi en mi viaje a Suiza me encantó. La pena es que era domingo y la tienda de Ginebra estaba cerrada. Me hizo mucha gracia observar que el niño Jesús parecía Tintin (web), con ese flequillo rubio estilo tirabuzón, y lo más molón de todo: que estaba sonriente, porque estoy más que harta de las iconografías dolientes, por mucho que al Cristo lo dejen en bolas.

Me sopla Patricia en los comentarios que es de la marca italiana Alessi (web oficial, tienda online). Diseño: LPWK, Giacon Massimo. Precio: 65 euros.

5.12.10

Mi viaje a Suiza (5): Lucerna - Interlaken en el tren Golden Pass Panoramic

En nuestro viaje de cuatro días por Suiza una de nuestras prioridades era hacer uno de los viajes en tren (al final cogimos ocho) en el llamado Golden Pass, un tren panorámico que hace, entre otros, el recorrido Lucerna-Interlaken (cruzas 10 localidades, con 5 paradas, en dos horas). Elegimos este tramo entre Lucerna (donde dormimos) e Interlaken (hay más opciones) por ser uno de los más recomendados por sus paisajes (encima nos nevó). La única pega para poder acceder a este tipo de tren es que es necesario reservar. Nosotros nos sacamos el Swiss Saver Pass para cuatro días (172 euros). Si viajas en grupo (cuenta a partir de dos personas) te sale más barato. Con este pase puedes coger trenes, buses, barcos, transporte público en cualquier ciudad suiza y el Golden Pass. Lo puedes comprar a través de internet (y te lo envían a casa) o en una oficina que hay en Madrid (Traveloteca), donde si lo pagas on line y vas a recogerlo en mano te sale aún más barato. Eso es lo que hicimos y en la misma oficina nos hicieron la reserva (coste: 4 euros). Yo la pedí por email, pero la chica no se enteró y a un día de irnos de viaje me lo hizo en un momento en la oficina. Pero si vais en otra época más concurrida dejar muy claro que quereis que os hagan este pase. ¿Merece la pena? Podeis preguntar. Lo mejor, si tenéis varios días y teneis que coger trenes, es incluirlo como un tren normal. Si teneis que hacer uno de los recorridos, en vez de en un tren normal, hacedlo en uno de estos, hay más opciones.

4.12.10

Mi viaje a Suiza (4): el pretzel de salchichón de Brezel Konig

Todavía no sé si esto es algo típicamente suizo o no. Lo compramos en la estación de tren de Lucerna. Es un bollo con forma de pretzel (lo llaman 'brezel') algo salado, al que han abierto por la mitad, lo han untado de mantequilla (en Suiza se pasan con la mantequilla, la verdad) y le meten un salchichón que estaba tela de bueno. Este tentenpié o como lo quieras llamar es una bomba. Cuando fuimos a cenar al Old Swiss House nos arrepentimos de habernos metido semejante bollaco. Como leeis en el papel, lo compramos en BrezelKonig, unos puestos callejeros que encontrarás por toda Suiza. Por lo leido, lo mejor que tienen es la crema de Philadelphia. Si teneis hambre no os metais en su web oficial :)

Mi viaje a Suiza (3): el restaurante Old Swiss House en Lucerna

Si vais a Lucerna os recomiendo el restaurante Old Swiss House. Está en Lowenplatz, una zona llena de tiendas y con el famoso león herido (una escultura en la piedra de una montaña) a escasos minutos. Lo encontré en internet y todos los que habían estado allí hablaban maravillas. No tuvimos problemas con la mesa, a pesar de que no reservamos. El restaurante se llenó, especialmente de suizos, de la propia gente que vive allí, así que eso ya dice mucho. No es un restaurante barato (la cena nos salió a unos 50 euros por persona, sin postre ni vino, también hay menú), pero merece la pena si lo que quieres es sentirte por unas horas casi como en un palacio, porque a pesar de la arquitectura estilo alpino del exterior, por dentro, el restaurante está lleno de detalles, y su decoración es exquisita (cuenta con un montón de antiguedades de sus 147 años de historia).
La cubertería es de plata, los platos de porcelana y los manteles de varios colores dependiendo del salón en el que te toque. A nosotros nos pusieron en el azul.
De primero pedimos una crema de calabaza, algo muy típico de aquí (16 francos suizos).
Y de segundo, y aunque no es lo mío, nos decidimos a probar otro plato típico, el venado. Lo sirven con una crema con setas y patata (43)...
... aunque el plato típico de la casa es el "deluxe wienerschnitzel", este filete de venado empanado estilo vienés, servido con noodles y medio limón (54 francos), que llevan preparándolo más de 50 años. Hacerlo es todo un ritual. Te lo prepara en la mesa una de las camareras que va vestida rollo folclore, aunque el toque final lo da el propio dueño que anda por allí saludando y atendiendo a las mesas. Son 150 gramos de carne, que se empapan en huevo, queso parmesano y pan rallado casero. Lo más heavy es que le echan unos 80 gramos de mantequilla, tal y como te cuentan en la receta que aparece en su web.

Aquí podeis ver cómo lo preparan...



No llegamos a los postres (el toque que siempre me confirma o no si un restaurante merece la pena), así que decidimos hacer una visita al baño (si fallan los postres, un buen baño siempre dice mucho de un restaurante) y esto fue lo que nos encontramos. Por cierto, que las escaleras están llenas de fotografías con famosos visitantes, un muy particular paseo de la fama con gente como Kirk Douglas, Frank Sinatra, Richard Nixon o Yves Saint Laurent.

Web oficial del restaurante.

3.12.10

Mi viaje a Suiza (2): el hotel Montana en Lucerna


En nuestro viaje relámpago por Suiza, la primera ciudad que visitamos fue Lucerna (wiki). Volamos con Iberia a Ginebra (150 euros) y de allí en tren a Lucerna (3 horas). Si te sacas un Swiss Pass por 172 euros puedes coger el transporte que quieras por todo el país (se adquiere en las oficinas de Traveloteca). Nos hospedamos en el hotel Montana por 300 euros. Un caprichazo, ya lo sé. Luego llegaría la moderación. Pero el hotel lo vale. En los hoteles te cobran un impuesto por persona de unos 2,50 francos suizos y tú decides si pagar la factura en su moneda o en euros. El hotel está a diez minutos andando desde la estación de tren y a tres paradas cortas de autobús (Lucerna es pequeño y se puede ir andando a todos los lados). Lo inusual es que para acceder al hotel tienes que coger un funicular de cremallera que, dicen, es el más pequeño del mundo y que te deja en el lobby del hotel. Pasamos sólo una noche y escogimos el jueves porque en el bar es el día en el que tocan conciertos de jazz. Nos coincidió también con la despedida de una de las camareras jefe, así que nos invitaron a champagne. Las puertas de las habitaciones parecían de camarotes de barco. Se abrían con llave de toda la vida y se cerraban también por dentro.
Los típico edredones doblados y blancos.Mesa de escritorio. El mobiliario tenía un punto entre moderno y kitsch.Baño con bañera y ducha.Lavabos clásicos.

En todos los hoteles suizos en los que estuvimos tenían cafeteras para hacer cafés y tés.Mini saloncito al lado de la cama, con un sofá y un par de sillas.Una pequeña terraza que no usamos, pero cuyas vistas impresionaban.El edificio que se ve enfrente era el hotel Palace.Las magníficas vistas sobre el lago de los Cuatro Cantones (wiki).Arriba, la vista cuando llegamos el jueves. Debajo, por la mañana del viernes, tras la nevada que cayó por la noche.

La sala del hotel donde tocan jazz los jueves.La despedida de la maitre. La regalaron varias botella de vino y una silla en la inscribieron su nombre en el respaldo.El desayuno buffet estaba incluido. Es como cualquier otro buffet de hotel, aunque con una mayor variedad de pan y quesos.Aquí al pie del funicular cremallera más pequeño del mundo. Entran 15 personas.

Web del hotel.