De visita obligada si vas a
Bremen es el
Katzen Cafe o Café del gato, que se encuentra en una de las callejuelas de la ciudad (56 centímetros entre pared y pared), en el barrio Schnoor.
Pegado al restaurante, se encuentra
el hotel más pequeño del mundo. Lo dicho, pintoresco total.
El restaurante es un laberinto lleno de escaleras, diferentes pisos y salones, y cuyas paredes están llenas de
fotografías de famosos que han comido allí (hasta Hitchcock!) Más fotos
aquí.
No es que sea barato, pero merece la pena si quieres sentarte un rato después de patear mucho (que fue lo que nos pasó a nosotros).
Pedimos
Schnitzel (el filete empanado típico de aquí) con ensalada de patata y pepino (18,50 euros) y spaguetti con salmón (13,50). Y, por supuesto,
cerveza Paulaner y Holsten.
Manteles al estilo italiano, con un servicio correcto y buen ambiente.
Para saber más del restaurante:
Katzen-Cafe.
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| El restaurante tiene la puerta y el toldo rojos. |
Buscando a los músicos de Bremen.