En mi incansable búsqueda de las galletas Oreo en series y películas, me encuentro este guiño divertido en Unbreakable Kimmy Schmidt, serie que estoy volviendo a ver y que aprovecho para recomendar muy mucho.
En el episodio 2x9 de Unbreakable Kimmy Schmidt, Titus come galletas Oreo de una caja, donde se ve bien la marca. Entra Kimmy y se sorprende porque Titus parece dormido (que lo está porque tiene los ojos cerrados). Y dice Titus: "Claro que estoy despierto. ¿Quién come Oreos dormido? ¡Estás loca!".
Cuando lo dice se le cae una de las galletas que se abre en dos, y vuelve a juntar las dos partes y la guarda mientras continúa el diálogo.
En este episodio en el que aparece por primera vez Tina Fey (la creadora de la serie) como la psicóloga borracha de Kimmy. Es ella la que anima a Kimmy a centrarse en sus necesidades.
Por eso, momentos después Kimmy le echa en cara a Titus que en vez de comprar un nuevo mueble para sus antiguas casetes se lo haya gastado todo en cosas tan absurdas como productos capilares (Titus es calvo, pero le lava el pelo a sus Barbies) y las galletas Oreo. Un palo fino para las galletas.
A lo que Titus, que no se calla ni debajo del agua, le responde todo convencido: "Que sepas que esas Oreo me las lanzaron unos chicos".
Es decir, al final, parece como si las galletas Oreo fueran lo más absurdo del mundo según Kimmy y según Titus ni eso, no llegó a comprarlas y se las arrojaron unos chavales.
(entrada subida originalmente el 9.11.12; se irá actualizando)
En esta entrada iré comentando las series en las que aparezcan muñecos de ventrílocuos, puppets o como los queráis llamar.
Unbreakable Kimmy Schmidt (episodio 1x7). Jacqueline y su marido visitan a su psicóloga para intentar salvar su matrimonio, ella engancha una marioneta para que se sinceren a través de ella. Peor es el episodio 3x1 en el que Titus es acosado sexualmente por la marioneta de un tipo que le entrevista para trabajar en una especie de Barrio Sésamo.
En las series Billions y Unbreakable Kimmy Schmidt aparecen tiendas de golosinas que puedes visitar en Nueva York. Las películas de Harry Potter inspiraron la colorida Honeydukes, que también existe en Florida. Personajes como Willy Wonka (en Filadelfia) y Alicia en el País de las Maravillas (Oxford)… también cuentan son sus propios locales de chuches. Esto es lo que encontrarás en estas tiendas de caramelos y chocolates… Leer más.
Entre 2013 y 2015 ocurrió algo insólito en la ficción televisiva. Varias series creadas por mujeres daban un soplo de aire fresco a la parrilla. En 2019, siete de ellas acabarán, pero nos han dejado un legado imprescindible para entender la nueva televisión, potenciado por las nuevas plataformas y un cambio de consumo que demandaba historias protagonizadas por mujeres. Unbreakeable Kimmy Schmidt, Jane the Virgin, Orange is the New Black, The Affair, Crazy Ex-Girlfriend, Broad City y Transparent dicen adiós este año. Leer más.
Titus Burgess es un robaescenas de cuidado. Ha ido ganando en cada temporada de Unbreakable Kimmy Schmidt. Rescato esta entrevista a raiz de la segunda entrega (ya se ha emitido la tercera en Netflix).
La Kimmy Schmidt del título (Ellie Kemper) es el cliché más divertido de
manic pixie dream girl y Tituss Burgess, que interpreta a su estiloso
compañero de piso gay, Titus Andromedon, un robaescenas de cuidado. En
la segunda temporada de la disparatada serie de Netflix, más surrealismo
non stop (con nuevos temazos musicales incluidos) con este comediante
en estado puro que recibe a la prensa en París cual diva de Broadway
sentado en un butacón, con los pies descalzos y tapado con una manta.
No
hace falta haber pasado 15 años en un búnker como la naíf Kimmy para
sentirse atrapado por el pasado. La pesadilla de Titus es su (¡oh sí!)
ex mujer (su aparición fue el gran cliffhanger de la primera entrega), a
la que abandonó. Superar aquello le llevará a ser otra persona. “Me
resultó extraño ver cómo sus sentimientos pasan a un segundo plano”,
comenta de su cínico personaje, con el que, confiesa, no podría
convivir: “Es lo peor. Aunque sepa que no lleva razón, él continúa
haciendo de las suyas, y eso es algo con lo que no puedo”.
¿Y cuál sería
su roommate ideal? “Meryl Streep, me encanta que no se tome en serio,
le gustan los musicales como a mí”. Porque entre sus hobbies está el
coleccionar antologías de musicales. “El amor por el teatro y el sentido
del humor es lo que me une a mi personaje, pero yo soy más introvertido
que él”. ¿Y cómo es dejarse querer por un obrero de la construcción,
todo sentimiento, mostrar por fin vulnerabilidad? “Mi historia de amor
da una imagen diferente de Titus. A pesar de que la serie es comedia
alocada, le hemos puesto un punto emotivo importante. Él no siempre fue
así de insensible”.
Pero no te dejes engañar porque, como el propio
actor afirma, esta segunda temporada “es más divertida que la primera”.
No sólo su álter ego, Titus, toma más protagonismo, es que regresan sus
canciones. Si en la primera entrega lo petó con el videoclip Peeno Noir
(“una oda al pene negro”) del sexto episodio (“Peeno noir, you’re a star
/ listen to Tom Berenger / Roseanne Barr / Peeno noir! / Au revoir”),
ahora, como en las películas Disney, Titus canta, nervioso, porque está
enamorado. No sólo eso. También dona la ropa que ha dejado de ponerse en
un intento por dejar atrás su antigua vida (“Su súperpoder es el
sentido que tiene de la moda”).
Si en la ficción sorprende este
ingenioso cambio de registro (el sofisticado e impertinente Titus
resulta más enigmático cuando nos abre su corazoncito), tampoco se queda
atrás el polifacético actor. Fan de Penny Dreadful (quién lo diría),
tras el éxito viral de Peeno Noir lanzó su propia marca de vino, Pinot
by Tituss. ¿Lo próximo? Le ha puesto voz a Photog, el cerdo fotógrafo de
la película Angry Birds.
No tenemos tiempo para ver tantas series, pero ¿merecen la pena?
Cuando hablamos de series hay un tema recurrente. ¿Cómo hacemos para ver todas las series que se estrenan? Hay gente que se hace maratones de la misma serie; otros, con diferentes episodios. Pero todos intentamos estar al día. Al menos vemos los pilotos. Cada año que pasa siempre pensamos que la producción de series ha llegado al máximo, que no puede ir a más. Pues no es así. Sin darnos tregua, al año siguiente se supera la cifra. Sólo en el mes de septiembre se estrenaron 50 series entre nuevas temporadas y nuevos proyectos. Conclusión: no hay tiempo para ver tantas series. Y lo peor de todo es que parece que estemos obligados a saber cómo terminó Mad Men o a conocernos los entresijos de todos los reinos y muertes de Juego de tronos.
Pero mejor que yo, esta situación de saturación en la parrilla y de ansiedad seriéfila la ha explicado el actor y cómico Andy Samberg en el número de apertura de la última edición de los premios Emmy que se entregaron el 20 de septiembre.
LOS SOPRANO VS THE WIRE
Aunque veamos muchas series, el problema es que no necesariamente todas son buenas series. Cada temporada intentamos encontrar la serie perfecta, la que cambie de nuevo el formato, la que guste tanto a público como a crítica. Seguimos buscando la serie que supere a Los Soprano (1999-2007) o The Wire (2002-08). Que ha sido desde siempre casi como elegir entre los Beatles y los Rolling.
PERDIDOS LO CAMBIÓ TODO
Y apareció. Se lo debemos a las nuevas tecnologías, al fenómeno fan, y ya en su última etapa gracias a las redes sociales. Hablamos de un grupo de supervivientes, del misterio de una isla, del Humo negro. Así vivimos el final de Perdidos.
"Un fenómeno mundial", como dice el vídeo y generacional, sobre todo. Una nueva generación se enganchaba a las series. Sólo fueron seis temporadas de Perdidos (2004-10 que se emitió al mismo tiempo) pero la intensidad fue salvaje. Lost cambió radicalmente la forma de ver la tele. Y provocó que comenzáramos a querer ver las series al mismo tiempo que en EE UU. El fantasma del spoiler hizo su aparición. Queríamos saberlo todo ya y empezó el enganche del que nos hablaba Andy Samberg en los Emmy. Fue algo insólito, todos los que seguimos Lost nos sentimos un poco frikis.
Sin embargo al final Lost, para muchos, la cagó. Aunque esto sería otro debate aparte. Del cachondeo pasamos a la decepción.
BREAKING BAD LLEGÓ EN EL MOMENTO PERFECTO
Y cuando creíamos que no iba a aparecer el personaje perfecto apareció él…
Breaking Bad (2008-13) se estrenó un año después que terminase Los Soprano y el mismo año que acababa The Wire, llegó en el momento perfecto. Si Los Soprano encumbró al antihéroe y nos mostró las miserias del poderoso, en Breaking Bad vemos cómo una buena persona se va degradando hasta convertirse en un chungo que nos cae bien. DE Walter White a Heisenberg. Si The Wire hablaba de una ciudad olvidada como Baltimore (esa América que se intenta esconder bajo la alfombra), en Breaking Bad el tema tabú era el consumo de metanfeta. Aquí también había policías como en The Wire, para más inri el poli era el cuñado del prota. El humor negro de Breaking Bad caló e hizo que la serie entrara en las quinielas.
FRIENDS, SERIE FAVORITA PARA LA INDUSTRIA
Hablamos de humor negro, pero es curioso porque la comedia en general nunca está en los ránkings a mejor serie de la historia. Esto cambió el pasado septiembre cuando el Hollywood Reporter confeccionó una megaencuesta con las opiniones de la industria de Hollywood. 2.800 personas a las que les preguntaron cuál era su serie favorita. Y ninguna de las series de las que he comentado hasta ahora fue la primera.
Seguro que alguno de vosotros ya la tenía en mente y la hubiera elegido como su favorita también. En este vídeo le hicieron un homenaje: cómo sería Friends si se hubiera rodado ahora.
Friends (1994-2002, anterior a Los Soprano) y a pesar de la importancia por ejemplo de Modern Family fue elegida por la gente de la industria como la mejor serie de todos los tiempos. Los resultados de la encuesta resultan sorprendentes.
Breaking Bad aparece en segundo lugar. En tercero: Expediente X. Cuatro: Juego de tronos. Quinto: Seinfeld (mantiene un pulso Friends). Los Soprano en el sexto. El Saturday Night Live se cuela por su longevidad, en el 7 (en el mes de octubre se cumplen 40 años de su estreno en EE UU).
En el 8 I Love Lucy, de las más veteranos, serie de los años 50. Mad Men en el 9. Los Simpson en el 10. The Wire no aparece hasta el 30.
Como último dato curioso: Sexo en Nueva York aparece para las mujeres en tercer lugar; para los hombres en el 43. Los Simpson, al contrario, para ellas en el 53; para ellos, el cuarto.
NOS SIGUE PESANDO LA NOSTALGIA
En definitiva, cada vez hay más series, pero no podemos hablar mayor calidad que en otras épocas. Vemos muchas series, pero descartamos la mayoría. Incluso le hemos dado nombre y decimos placer culpable porque realmente son malas pero las vemos. Seguimos eligiendo como la mejor serie de la historia, series del pasado. En cierta manera yo creo que nos pesa la nostalgia.
NO TENEMOS TIEMPO PARA VER TANTAS SERIES
Con la llegada de Netflix a España el 20 de octubre habrá más series para ver, al estilo Netflix, es decir, en plan maratón, y tal vez elijamos alguna de estas series como la mejor serie de la historia. En la intro Andy Samberg se esconde en un bunker, guiño a Unbreakable Kimmy Schmidt, una serie de Netflix, creada por Tina Fey (Rockefeller Plaza) habitual del SNL, sobre un grupo de mujeres engañadas que son encerradas durante 15 años creyendo que se ha acabado el mundo. Seguramente esté enferma, pero en cierta manera me da envidia pensar en la de series que se podían haber visto en esos años.
[Este texto lo utilicé en una charla sobre series en la presentación de Google Chrome en septiembre de 2015]
(subida originalmente el 7.3.15, esta entrada se irá actualizando con curiosidades de los episodios)
Unbreakable Kimmy Schmidt (Netflix) tiene muchas de las cosas que me gustan de una comedia televisiva. Kimmy, interpretada por Ellie Kemper (The Office), es como la Liz Lemon de Rockefeller Plaza, una tía idealista e inquebrantable (igual de tozuda naif que la Leslie de Parks and Recreation). Tina Fey, que allí era guionista y prota, aquí produce esta divertida y refrescante serie, compartiendo muchas de las ideas que allí le funcionaron. Kimmy pisa Nueva York con ganas de comerse el mundo, pero no lo va a tener fácil porque peca de ingenua (los motivos son tronchantes y quedan resumidos a partir del segundo episodio en la intro, con escenas vintage y un negro que explica la noticia cantando en el típico montaje de YouTube). Sin trabajo, sin amigos, sin futuro, no se amedrenta y el mensaje no puede ser más buenrollista y generoso. Por supuesto, no faltan los gags sin descanso, los diálogos con chispa, las referencias a su perdonable tontuna y un elenco de actores algo estrafalarios y en estado de gracia. Ellie Kemper me ha sorprendido, nada que ver con la apocada oficinista, aquí rebosa de felicidad, pero sin resultar empalagosa, en una muy complicada interpretación, siempre al límite. Junto a ella otro habitual de Rockefeller Plaza, Tituss Burgess, que se hace llamar Titus y que canta como nadie, aunque no ha tenido suerte en esa jungla llamada Broadway (me parto de la risa con él, un descubrimiento). La casera del cuchitril donde viven no es otra que Carol Kane, secundaria de toda la vida. Y una de mis debilidades, Jane Krakowski, haciendo de diva loca de nuevo, como ya bordara en Rockefeller Plaza como Jenna (gracias Tina por devolvérnosla). Lo mejor de Unbreakable Kimmy Schmidt es que no depende de la audiencia, Netflix ha subido la primera temporada entera. 13 episodios de 25 minutos con variadas localizaciones, mucho toque surrealista y guiños críticos a la actualidad. Y ya han firmado para una segunda entrega. Espero cameo de Tina Fey, que produce junto a Robert Carlock (Friends).