20.12.10

Crítica. Cemetery Junction, Ricky Gervais en los 70 y ¡directo al dvd!


Recuerdo haber estado oyendo sobre el rodaje de esta peli durante todo el año. Que si Cemetery Junction iba a ser el petardazo de Ricky Gervais y Stephen Merchant, que si hablaba de los años 60 y cómo buscarse la vida mezclando Mad Men y The Office, que si... Y resulta que ni se ha estrenado en España y ha pasado directamente a dvd con el malísimo título de Cruce de destinos. Si bien en las webs de dvd ya aparece como tal, en webs de estrenos de cine como LaHiguera o FilmAffinity aún está la fecha de estreno de 2010, generalizada, sin día. Error. A pesar de que Empire le dio 4 estrellas, en España ha pasado sin pena ni gloria. La peli no es el peliculón del año ni tiene nada que ver con las series de TV de Ricky Gervais. Ni tan siquiera, con su anterior comedia, The Invention of Lying (Increíble pero falso), que a mí me gustó bastante, aunque podría haberla pulido más. Cemetery Junction, llamada así por el barrio en el que viven los protas, es una dramedia de corte social en la que se critica, sin llegar a ponerse sesudo ni pesado, la libertad y oportunidades de unos jóvenes ingleses de comienzos de los 70. Son tres amigos cuyas experiencias se contraponen para dar una imagen de cómo se vivía en aquella época. Freddy (el guapísimo Christian Cooke, imdb), ambicioso pero sensible, quiere llegar alto como vendedor de seguros. No quiere parecerse a su padre que trabaja en una fábrica, un Ricky Gervais que sale 10 minutos de película pero que se sobra un montón, con chistes con un humor negro que recuerda al de Extras. Otro, Bruce (Tom Hughes, imdb), una especie de rebelde sin causa, trabaja en la fábrica y echa la culpa a su padre de que su madre los abandonara (esta relación tiene un emotivo encanto que te llega, la verdad). Es el típico chaval que se queja y anuncia que dejará el barrio, pero que no hace nada por conseguirlo. El tercero, Snork (Jack Doolan, imdb) es un gordito cuentachistes malos, que trabaja en la estación de tren, y cuya única aspiración es liarse con alguna tía. Entre los cameos de amiguetes, nada menos que Ralph Fiennes (como el jefe de Freddy, al estilo cabrón Voldemort); su mujer, Emily Watson (esposa amargada) y la hija de ambos, Felicity Jones, que está comprometida con Matthew Goode, el vendedor de seguros, mano derecha de su padre. Es una historia que se deja ver, muy bien dirigida (Stephen Merchant hace un brevísimo cameo chorra en la fiesta), pero que no ofrece lo que prometía. La recomiendo por el cameo de Gervais (impagable).

Rebuscando en películas con el mismo título, he encontrado estas dos. Cruce de destinos fue un drama de George Cukor de 1956, con Ava Gardner (Bhowani Junction), y una de acción de 2005, de Andrzej Sekula, pupilo de Quentin Tarantino (The Pleasure Drivers).