15.2.12

Restaurante Vicool, de Sergi Arola, hamburguesas y raciones en Huertas

 Las patatas bravas de Arola (9,50).

Siempre que como en uno de estos restaurantes modernos, de un chef de renombre a precios asequibles, tiemblo. Y la primera pregunta que ronda mi cabeza es: ¿me quedaré con hambre? Me había negado a comer de nuevo en un restaurante de Sergi Arola (dos estrellas Michelín desde 2002), tras una experiencia mala en su restaurante Arola del Museo Reina Sofía. Lo recuerdo como un local oscuro, donde las raciones eran de risa y los precios abusivos. Y eso que era cheap and chic. Pero había pasado mucho tiempo de aquello y ya sabéis que me encanta descubrir sitios nuevos.

Comemos en el restaurante Vicool (web) que Arola abrió en la calle Huertas de Madrid en septiembre, y que si no recuerdo mal hace años era un bar que se llamaba La Albañilería. Llamé para reservar, pero sólo reservan para mesas de seis o más comensales. Pregunté si habría algún problema un sábado, como suele ocurrir, y más por esa zona, que hay mucha crisis pero los restaurantes están llenos, amigos. Las tres era la hora clave, mejor estar antes. Llegamos a las 2.30, tomamos una cerveza en una minibarra que hay en la entrada mientras esperábamos. Los camareros van de negro y llevan pinganillo al menos los que reciben en la entrada. Tiene dos plantas: en la de la barra hay pocas mesas en hilera, aprovechando el pasillo. En la planta de abajo se concentra el grueso del local, con unas como mucho 10 mesas y de seis sólo había una. Estaba lleno. Nos ofrecieron varias veces la carta de vino insistiendo en que tenían mucha variedad pero hoy tocaba cerveza así que no puedo hablar sobre el tema. La marca de barril es de Heineken (3,50 euros el vaso). El camarero sirve agua del grifo de una botella.
El primer plato que llega a la mesa es una declaración de intenciones. Es pan con tomate: el pan de coca tostado por un lado, y por otro, dos tomates, una cabeza de ajo sin pelar, aceite y sal (en los cacharritos blancos). El háztelo tú mismo de la modernidad. Es el aperitivo de la casa, aunque luego ya no ponen más pan.

En la carta raciones frías (steak tartar, foie, ensaladas, embutidos, quesos...) y calientes, sopas y cremas, de cuchara (garbanzos o judías), hamburguesas, coccas (como las pizzas) y postres. No busques ni carnes ni pescados ni pasta. Como éramos cuatro personas pedimos para compartir raciones y un segundo plato cada uno. Las raciones son escasas en general. Los precios son sin IVA.
Huevos estrellados con jamón (8 euros). Como veis es un huevo, así que mal empezamos. Las patatas son pequeñas y redondas, y el jamón está cortado a trocitos. Para repartir fue complicado. Estaba muy rico, de todas formas.
Croquetas mixtas (6). Puedes pedirlas de jamón o de queso o mixtas. Las de queso son más pequeñas y están mucho mejor las de jamón. Este plato no merece la pena.Tampoco entendemos porqué en todos los platos de metal nos ponen una hoja de lechuga que no se come, pero que luego aparece en el plato de las vieiras que sí se come...
Salpicón de vieiras (12,50), con genjibre y hojas frescas. Si lo tuvimos complicado para repartir el huevo esto fue lo más. Te viene el plato con varias hojas de lechuga. En la hoja hay que poner una porción de vieira y para dentro. El plato da de sí aunque no lo parezca.
Hamburguesa (15). 200 gramos de carne, con lechuga, tomate, queso cheddar, cebolla crujiente y gajos de patatas con pimentón. En tres vasos, salsa barbacoa, salsa de queso y gallo mexicano. Muy rica, pedidla bien hecha. El pan es pequeño y tostado.
Albóndigas con chimichurri (10). En un platito de metal, siete pequeñas albóndigas fritas, con la dichosa lechuga por debajo. Lo acompañan con una fondue de queso de cabra. No traen pan. Es una pena porque aunque metas la carne dentro se puede aprovechar más el plato si lo pusieran.
La decoración es industrial, con lámparas que son bombillas gigantes colgadas de cables; paredes recubiertas de cajas de madera en cuyo interior están las luces; las sillas son de diferentes colores de metal; servilletas de papel con manteles individuales; los baños con dos espejos, uno con un marco dorado y el otro sin niguno... La nota te llega dentro de un vaso morado de cristal. No tomamos postre ni café. No creo que volvamos.