31.1.13

Crítica Proyecto Nim, monerías las justas

Nim fumaba hasta porros.
Vivio varias vidas en una. Nim, el chimpancé que da nombre a este documental de James Marsch amó, sufrió y, sobre todo, dependió del ser humano desde su nacimiento. Nunca supo lo que es vivir en absoluta libertad y esto, tal vez, sea lo más triste de esta historia. Proyecto Nim demuestra que no puedes criar a un animal como a un ser humano, que es la primera hipótesis con la que un científico, en realidad un caradura, coge uno de estos simios con total impunidad y lo coloca en casa de una familia con muchos hijos (creo que pensaba que iba a trasnformar al simio en uno de los monos humanizados de El planeta de los simios, 1968). Eran los años 70, década del todo vale, del cómo molo, y de la creencia de que se podría cambiar el mundo. No me escandaliza, pero alucino cuando escucho a la madre adoptiva del mono que hasta llegó a darle de mamar y que no sentía ninguna atracción física por el bicho. ¿Perdón? El científico había sido su amante en el pasado, y me da a mí que ahí había algo más. De hecho, cuando se demostró que la convivencia se iba a hacer insostenible y que necesitaban educarlo (querían que se comunicase por el lenguaje de los signos) el científico se lo llevó a unas instalaciones, lo encerró y contrató a jóvenes estudiantes, casi todas mujeres, con las que en más de una ocasión mantuvo relaciones. El tipo no se involucraba. Grababa las sesiones y aparecía para la foto. Lo más curioso es cómo estas personas que conocieron a Nim cuentan en la actualidad sus recuerdos y cómo se contradicen entre ellos. Cuando el científico jeta decidió que el mono nunca aprendería nada, decidió deshacerse de él. Así, sin más. Y lo metió con otros de su raza. Pero Nim nunca había visto a un chimpancé. Tremendo. Muchos salen casi llorando y emocionados diciendo que ocasionaron "un perjuicio a ese ser y es una verguenza para nosotros". Pero ahí siguen. La última vez que el científico visitó a Nim, éste se volvió loco de alegría. Lo grabó, se fue y nunca más volvió. No sé cómo este hombre se atreve a salir en este documental, la verdad. Hay que tener poca verguenza. En los 80, Nim acabó en un laboratorio para experimentación. Toda esta parte no es demasiado explícita (yo no lo hubiera aguantado), pero creo que sobra. Nim tuvo suerte porque su caso fue mediático. Y acabó en un refugio, aunque solo. Cuando le volvemos a ver una década después ya no ese monito gracioso, es un adulto. Y da mucha lástima, aunque el director no se regodea en ello. Hace que el documental sea una crítica al endiosamiento del ser humano y a la falta de ética en este tipo de casos. Pero es optimista. "Aprovecharon su naturaleza humana obviando la animal", dicen. Nim murió de un infarto en el año 2000, con 26 años. La pena es que nunsa sabremos si este ser entendió cómo la gente que le quería le abandonó y el por qué de toda esta aventura que, en efecto, se quedó en un mero proyecto surrealista y absurdo. Recomendable.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

La gente "moderna" os escandalizais mas , con el maltrato a un mono, que con las masacres a machete de Ruanda...vivir para ver.

Mariló García dijo...

Mejor no firmes ese comentario porque hay que ser torpe.

zeta dijo...

La vida de los humanos no vale más que la vida de un chimpancé, un perro o un mosquito. Si nos concienciáramos de esto, el mundo iría un poco mejor. Los animales humanos hemos olvidado que formamos parte de la naturaleza. Si lo que nos diferencia de los demás animales es la metacognición, quizás deberíamos empezar a utilizarla.

Zaida.

Anónimo dijo...

ESTE ES UN CASO PLENO DE LA MALDAD QUE LOS SERES HUMANOS MANIFESTAMOS HACIA LOS ANIMALES QUE CONSIDERAMOS "INFERIORES" A NOSOTROS. NIM FUE CRIADO CON HUMANOS Y COMO HUMANO Y DESPUÉS ENCERRADO COMO BESTIA, ALEJADO DE LOS HUMANOS POR SU NATURALEZA SALVAJE, NATURAL, QUE NO SE REDUCE POR EL HECHO DE SER CRIADO POR Y ENTRE HUMANOS. HE LLORADO POR NIM, QUE DEMOSTRÓ MEMORIA, EMOTIVIDAD, EXTRAÑEZA... SUFRIMIENTO. ALTO A ESTE TIPO DE EXPERIMENTOS; BASTA AL ABUSO HUMANO SOBRE LAS OTRAS ESPECIES ANIMALES. BASTA