5.2.13

Piloto The Americans, espías en la era Reagan

Era uno de los estrenos de la temporada, pero para mí The Americans se ha convertido en el gran estreno del año. El piloto, de una hora, es sencillamente perfecto. La idea de que el enemigo está en casa con la que nos ha enganchado Homeland, la vemos también en The Americans, pero durante la Guerra Fría, cuando 'los malos' eran los rusos, no los terroristas, con este matrimonio de espías del KGB infiltrados en una zona residencial en Washington.

Fox España la estrena el 5 de septiembre.


Estamos en 1981 y gobierna Reagan, y, tras un movimiento de ficha fuerte por parte de Rusia (en el que está implicado la pareja protagonista), el presidente decide atacar a los agentes durmientes, es decir, a ellos. Casualmente, se muda al barrio un nuevo vecino, que resulta ser un agente del FBI, como el agente de la DEA con el que se enrollaba Nancy en Weeds o el cuñado de Walter White en Breaking Bad. El espectador juega con ventaja, porque sabemos que es pura casualidad. El gobierno de Reagan no tiene ni idea de que estos dos no sean el matrimonio modélico que parecen ser. Supongo que habrá más como ellos (¿no?).

El ruso probándose las botas de Clint Eastwood.
En el piloto tenemos de todo: políticos corruptos, prostitución, un secuestro, una violación, traidores, amenazas, suplantación de identidad, disfraces, venganza... Aunque The Americans es un thriller político de espías, también es un drama familiar. Y ésta es la parte que más me gusta, la íntima. Cómo estos dos desconocidos dejan atrás sus vidas y se hacen pasar por otros, cómo sin conocerse tuvieron dos hijos y empezaron a amarse, cómo cada uno de ellos aspira a un futuro diferente. En el piloto hay algunos flashbacks que nos van aportando más información. Y en los detalles se esconde lo que más me interesa. El marido, cerebral e integrado en la sociedad americana, bailando con unas botas de cowboy en unos grandes almacenes, o recitando el himno USA, o aspirando a no volver. Mientras, ella, pasional y antiamericana, desconfía, esconde algunos demonios y aspira a volver a su patria de la que se sigue sintiendo orgullosa.

Keri seduciendo en la barra de un bar.
Lo mejor de The Americans es su pareja protagonista. De Matthew Rhys me enamoré en Cinco hermanos y era gay..., aquí no os quiero decir nada. Es un tipo inteligente y diplomático, un tío que lo dice todo con la mirada. Más sobrio, sólo intuimos que dejó atrás al amor de su vida, por la causa. Menos me gustaba ella, Keri Russell, pero como mujer atormentada y ruda lo borda. Está marcada por su pasado y usa su cuerpo como arma de mujer. The Americans no es Rubicón. Aquí los espías tienen vida, hijos a los que ocultar la verdad, familia. No están solos. Tan embuidos están en sus trabajos que no se dan cuenta de que sus hijos crecen, de que la hija se lleva café al colegio o se pone tacones con la minifalda. Para ser los 80, o tal vez por ello, estos dos son muy permisivos. Hacen y dejan hacer. Me gusta que haya tantos interiores como exteriores, que veamos que se interrelacionan con la sociedad, y la música es otro de sus puntos a favor (escuchar a Phil Collins me flipó, en un momento clave con In the Air Tonight incluido en su debut como solista, este tema fue el primero que saldría entero en una serie de tv: Miami Vice. El músico la compuso durante su proceso de divorcio). Lo que más me intriga es este matrimonio de conveniencia. ¿Qué saben uno del otro, qué harán sus hijos si se enteran, cómo afectará la diferencia entre ambos de cara a su futuro?

El chupito de vodka que no falte.

Lo peor, tal vez, sea la hipotética crítica que se pueda hacer de la política en los 80. No sé si se posicionarán o no. Los protagonistas son los malos, y los buenos les tienen que dar caza. Que en el piloto maten a uno de los suyos no nos afecta. Pero, ¿qué pasará cuando se carguen a un yanqui? Mi mentalidad con respecto al comunismo (en el piloto lo llaman socialismo) no es la misma que pueda tener un norteamericano. ¿Pueden estos rusos reciclarse o ya están perdidos? Ver al ruso malo dándole una paliza a un pederasta también nos gusta. Tendremos situaciones de éstas a menudo. También me chocó que el vecino fuera un espía del bando contrario. Washington no es tan pequeño. Y que lo dijera tan abiertamente. Aunque sonreí al oir que había estado infiltrado en un grupo de supremacía de Arkansas. Los espías, estén donde estén, sufren en silencio. Veremos hasta qué punto estos dos se sacrifican por un país en el que ya ni viven y en el que sus hijos no han nacido.

Un espía ruso cantando el himno USA.

Me quedo con el comentario del jefe ruso. "Los electores norteamericanos han elegido a un loco como su presidente". La Guerra no es tan Fría. Phillip y Elizabeth están a punto de descubrirlo.

3 comentarios:

Ruben Quiroga dijo...

Este es realmente el estreno del año me agarro igual que Homeland! Estaba dudoso sobre esta serie, me parecio que se querian colgar del exito de Homeland. pero despues de escuchar la musica de entrada en el piloto, ese solo de saxofon de Quarterflash, me enamore. la vi de un tiron y me quede queriendo mas! y el final es increible! no es para nada sobre elaborado. espero que la sigas y sigas comentando los episodios!

Mariló García dijo...

A mí me ha encantado. Cuando la gente se reía por escuchar a Phil Collins a mí me parecía que la serie tenía potencial. No he comentado los episodios por falta de tiempo, a ver si hago un resumen de temporada :)

Ruben Quiroga dijo...

tiene tanto potencial y lo bueno es que es tan cuidada en cada detalle desde la moda hasta los artefactos de espionaje, que ahora son considerados prehistoricos!