26.9.16

Ray Donovan 4x12 (finale)

Se acabó la cuarta temporada de Ray Donovan, de forma muy dulce, tal vez, menos agresiva de lo que me esperaba, con escenas que se plantean para imaginártelas, más que visualmente mostradas de forma explícita. Había muchas subtramas que cerrar y consiguen que todo encaje. Eso me gusta de Ray Donovan, que las preguntas que te lanzan siempre tengan respuesta. Predije al comentar el episodio 4x11 el final y, en parte, se ha cumplido. En lo negativo, Rattus, rattus, este episodio 4x12 final no ha marcado el camino a seguir, ha creado una trama alrededor de Hector, un personaje que a mí, personalmente, no me ha gustado, con un tonillo religioso que ha sobrado en más de una ocasión. Este episodio no será recordado, como tampoco lo va a ser una temporada, en general, más de tránsito de personajes que evolucionan que de grandes tramas impactantes. Me gusta Ray Donovan, como serie de personajes, pero deberían cuidar más las tramas en general y a los secundarios en particular.

4x114x10, 4x9, 4x8, 4x7, 4x6, 4x5, 4x4, 4x3, 4x2, 4x1

(con spoilers)

Decía yo: "Me imagino a Terry poniéndose malo porque Hector se deje ganar y a Ray cambiando de opinión y diciéndole a Hector que gane". Así ha sido. Pero la motivación (porque siempre la hay en Ray Donovan, nunca actúa a la ligera) no ha sido tanto su hermano (que también) como ver como Dmitri, saltándose el código de honor que debiera haber habido entre los dos, miente a Ray y se carga a la galerista. No vemos cómo, sólo su cadáver en el hospital, suficiente para que la gota que colma el vaso de la paciencia de Ray se desborde.


"Y a ese ruso todo loco buscando venganza porque le han engañado. Ése podría ser un final, con la policía de Terry de por medio y Mickey también en su salsa. Pero en Ray Donovan nunca se sabe". Al ruso no le da tiempo a reaccionar, pues Ray lo tiene todo bien atado. Con ayuda de su familia al completo, deciden cargarse a la mafia rusa, ir a por ellos, saltándose al FBI que, por otra parte, está personificado en un garrulo que no se entera de nada y por cuya culpa la galerista ha muerto.

Esa imagen de los Donovan haciendo piña es de lo mejor de la temporada, cada uno asumiendo su parte de la venganza, incluido Mickey, que, para más inri, descubre que los rusos trafican con la droga metiendo ésta en los cuadros (la galerista le regaló uno a Ray para su hija, cosa rara, rara que no supiera ella que iba con bolsas de droga, ¿no?). Mickey y Abby a punto estuvieron de apostar porque Hector perdiese, pero quiere el karma que al ir a vender el cuadro, Mickey se encuentre el pastel. Es de justicia poética que sea Avi el que se cargue al ruso y a su matón de varios disparos. También en esta ocasión no vemos la escena, sólo la intuimos. Sangre, la justa.

Todo es muy rápido. De hecho, Hector gana sin muchos miramientos, y la policía, novia de Terry, protagoniza un momento en el que la serie da a entender que estos dos lo llevan en serio.

"También faltan los resultados de Abby del cáncer y ver qué pasa con sus hijos, que se han ido lejos con Bunchy", comentaba yo. En efecto, ya para el final, cuando Ray se ha cargado a los rusos y le regala la medalla del triunfo al agente del FBI, Abby dice que ya no tiene cáncer, así sin más. Bunchy, que había regresado tampoco con mucha explicación, se une al plan de venganza y los hijos, de vuelta, por ahí andan también. La hija de los Donovan pone rumbo a Nueva York. Por un momento pienso cómo molaría ver a los Donovan en las calles de Manhattan o New Jersey a lo Los Soprano.

La temporada no ha acabado en funeral como me temía, porque Terry y Abby han estado al borde del abismo. O el propio Avi, incluso, Mickey. Ray tiene una última confrontación con el padre Romero al que deja con el culo torcido al decirle que 1) Hector le prometió volcarse en la religión, pero ha sido ganar y pasa de Dios, y 2) el asesinato de Marisol a manos de Hector no lo solucionó Dios si no él, Ray Donovan. Romero se queda callado, no sé si perplejo ante la maldad de su apreciado Hector o ante la frialdad de Ray de decirle las cosas tan a las claras.

Para la quinta temporada, ya confirmada, los Donovan estarán en Hollywood, según su creador, David Hollander. Dice en Hollywood Reporter que Abby ha superado el cáncer aunque resulta ambigua su última frase: "Nothing can touch us" (Nada nos puede tocar). Las tramas con los hijos tendrán que adecuarse a lo que hagan los hijos si están lejos, dice, así como que el hijo, aunque pareciera un mini-Ray Donovan, tendrá que evolucionar de otra forma. Ray iba camino a convertirse en su padre Mickey, pero ha evolucionado, ha dejado de ser una isla y cuenta con los suyos.

Lo más fuerte que comenta Hollander es que él quiere despedirse de Ray cuando tenga que hacerlo, y que no necesariamente será con su muerte. Tendrá que ser un tipo de adiós para que el espectador sienta que ya no hay nada más que ver de Ray Donovan. Vamos, que Ray no morirá. Tampoco desvela si la quinta será la última temporada de Ray Donovan. A mí que le dé el bate de beisbol al policía me parece muy sintomático. Es como si Ray hubiese tocado fondo, en una temporada que se ha centrado más en la familia, con su hija ahora lejos y su mujer recuperada del cáncer, tal vez, Ray tome conciencia de quién no quiere seguir siendo.