30.11.16

The Crown, la Downton Abbey de Netflix

Netflix se ha gastado la pasta en The Crown, convirtiendo a la reina Isabel II en la protagonista de su propio Downton Abbey. En vez del monumental castillo entramos a meter las narices al palacio de Buckingham y los criados de la planta baja se transforman aquí en los políticos que rodearon a esta reina, que se coronó por sorpresa en 1953 y continúa aún hoy en el trono (tras la muerte de Fidel castro sólo queda ella).


Inspirada en la obra The Audience (2013), The Crown analiza el ascenso al trono de una mujer, que, con tan sólo 25 años –y tras la inesperada muerte de su padre, el rey Jorge VI (Jared Harris, de lo mejor)–, tendrá que lidiar con una delicada situación política en la que el imperio británico ya no es lo que era. La serie combina la diligente relación laboral de Isabel II (una desconocida pero solvente Cliare Foy) con su primer ministro Winston Churchill (John Lithgow exageradamente caricaturizado) con algunos de los momentos más personales de la reina. “El tono es osado, pero no sensacionalista”, comentaba en su presentación en Paris Peter Morgan (The Queen), autor también de The Audience. “Me interesaba explorar la relación entre una veinteañera y Churchill, que, con 73 años, sería como su abuelo”. En realidad esta exploración no es tal, pues Churchill se pasa casi toda la temporada metido en cama sin que la reina, obviamente, fuera a visitarle.

Dirigida por Stephen Daldry (Las horas) –que ha destacado el encarecimiento de la producción al tener que construirlo prácticamente todo, incluyendo vestuario, joyas, coches, la falsa nieve de Londres… –The Crown está protagonizada por la británica Claire Foy, nominada por su papel de Ana Bolena en la miniserie Wolf Hall, que explicaba la dificultad de interpretar un personaje que “sufre una transformación extrema. Nada tiene que ver la persona que conocemos con la que vemos al final”.

Una de sus escenas más complicadas fue la de la coronación, televisada en directo. “La ropa que llevaba pesaba mucho, no sé cómo pudo soportarlo”. Además, reconocía que “damos por sentado que los reyes existen, pero no analizamos que sólo era una pareja joven con dos hijos cuya vida cambió en un segundo. ¿Cómo no empatizar con ellos?”. De la misma opinión es Matt Smith, popular por su papel de Doctor Who, que interpreta al príncipe Felipe, en una historia que considera “respetuosa y honesta”: “He aprendido mucho rodando esta serie. Son seres humanos, no debió ser fácil para ninguno de los dos”. Si he de decir la verdad, creo que en la mayoría de las ocasiones sobra el toque bufón que se le da al marido de la reina, que lo dejó todo por ella y parecía que no pintaba la mona.

Matt Smith no necesita caracterización para ser el payaso de la corte. Es el toque cachondo en un drama muy bien hecho, pero que parece un telefilme de sobremesa. En Downton Abbey las conspiraciones estaban a la orden del día y los secundarios contaban prácticamente todos con sus momentos de gloria. En The Crown, tras el ascenso de la reina en el segundo episodio, se sobreexplotan los escándalos protagonizados por la hermana de la reina, Margarita, y su relación con un hombre divorciado; y también el caracter entre taciturno y arisco de un avejentado Winston Churchill, interpretado por John Lithgow.

“Mi mejor referencia era yo mismo, tenía que transformarme en la esencia misma de Churchill, no en una imitación”, explicaba John Lithgow en Paris sobre el que fuera primer ministro del Reino Unido con Jorge VI e Isabel II (hasta 1955). “Tenía que hacer que la gente le olvidara y lo consiguió el maquillaje, la peluca, que me hacía parecer aún más calvo de lo que soy, y, sobre todo, su característica voz. Churchill era un tipo irascible, pero podía llegar a ser sentimental, a llorar. Así que pude ser mucho más creativo, mantener el equilibrio sin ser excesivo ni demasiado teatral". Yo lo pongo en duda tras ver los 10 primeros episodios. Habrá segunda temporada y si funciona, avisan, otras cuatro más. Hay monarquía británica para rato, vaya propaganda.

Lo mejor y lo peor de The Crown.