
El "año real de Penny", con el que arrancaba la segunda temporada de Happy Endings, se empieza a hacer realidad con la llegada de su madre, interpretada por Megan Mullally (Will y Grace). Esta mujer mega-hiper-positiva, que habla del punto J (que no G) y que canta, baila y se divorcia con igual facilidad, nos descubre una nueva faceta de Penny, el gran personaje de esta serie. La tía canta genial. Para resumir su relación, Penny les dice a sus colegas: "Somos como las chicas Gilmore", aunque entre ellas, en momentos de tensión, se comuniquen cantando como en un musical de Broadway (esto ha sido muy divertido, aunque largo). Cuando Penny quiere volver a animar a su madre, a la que antes había criticado por su inmadura felicidad, le dice: "Eres una madre positiva, como cuando me dijiste que podía tener cualquier trabajo que la Barbie tuviese".

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