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21.2.14

Crítica: Her, de Spike Jonze, con Joaquin Phoenix Lost in translation (y su paralelismo con Cómo ser John Malkovich)

Her, de Spike Jonze, arranca como Enemy, con Jake Gyllenhaal, un tipo del montón que se siente solo, vacío. En Enemy estamos en el presente, así que la teoría es que demasiados silencios te pueden volver loco, si no tienes vida, digo yo, habrá que inventársela. Pero en Her estamos en el futuro, en una urbe cosmopolita = fria (Shanghai) en la que el protagonista (Joaquin Phoenix) no ha superado una ruptura sentimental (con Rooney Mara) y se dedica a pasar el rato existencial escribiendo cartas para extraños rebosantes de ese amor que le desborda y que es incapaz de compartir con nadie. Theodore, que es como se llama el antihéroe más hipster del cine, viste casi igual que el loquito que interpretaba el propio Phoenix en The Master. Con cinco nominaciones a los Oscar, no entiendo cómo el actor no opta a una candidatura. Parece que no hace nada, pero el personaje es de una complejidad apabullante, esa mirada, los gestos de la cara. Tremendo. Es increíble que sea el mismo tipo que el rapero gordo de I’m Still Here. Curiosamente, el mismo año en que nos vaciló a todos con este seudodocumental, en 2010, Spike Jonze estrenaba en Sundance, I’m Here (los títulos hasta se parecen) en el que ya se obsesionaba con la historia de amor entre dos robots (de hecho, el prota, es asistente bibliotecario). Her es una forma de profundizar en esta historia, dándole un matiz más humano.

(a partir de aquí posibles spoilers)

Esos pantalones de cintura alta, al estilo Cachuli, a pesar de los colores tierra y naranjas, suaves y relajantes, muestran a unos seres caricaturescos, extrañamente vacíos y desprovistos de experiencias positivas o ganas de vivir verdaderas (de hecho, la última escena de la película me dio que pensar en un salto suicida en toda regla). Si en The Master se dejaba llevar por las palabras embelesadas de un loco aún mayor (adiós Philip Seymour Hoffman, qué pena), en Her le hipnotiza otra voz igualmente persuasiva, pero ay! inexistente, por mucho que te digan que es Scarlett Johansson. Ella está presente en el título, aunque en el poster le veamos a él. Poco sabemos de la vida de Theodore, sólo que tiene roto el corazón, pero a Spike Jonze esto no le importa. Lo que le interesa al director es mostrarte que Theodore es una muy buena persona, atractivo, cariñoso, lleno de vitalidad, con ganas de hacer cosas, que sería fácil enamorarse de él, pero que las circunstancias no le llevan a conocer a nadie que realmente le complemente. No hace falta entender esta historia de amor platónico pensando en el futuro. Las vivimos hoy también. Lo más doloroso de esta historia es la visión que muestra Jonze de las relaciones humanas, viviendo dentro de un videojuego, haciendo amigos invisibles, cuando los que nos rodean están igual o peor que nosotros. Su amiga, una Amy Adams alejada del glamour y la soberbia de La gran estafa americana, con el peor recogido de pelo que he visto nunca y una cara agria de no haber follado en años, podría ser su media naranja, pero las nuevas tecnologías, cierta ingenuidad y, para qué engañarnos, tontería de la buena, hace que estos dos no se entiendan. De hecho, para una vez que liga, con la buenorra de Olivia Wilde, ésta le exige ciertas pautas y él las acepta, sin más. Theodore no sé si es un tipo manipulable o es que no ha roto un plato en su vida, pero al final, Her es lo que es, una bella metáfora de la incomunicación, gracias a que pensamos que Theodore es como un niño, alguien adorable, al que falta pulir. Recordar en algunos momentos Lost in Translation no es gratuito. No sólo por la relación amor-odio entre Jonze y Sofia Coppola, y ciertas similitudes con los personajes en Her, tampoco porque haya escenas que recuerden a Tokio (esos ventanales a la gran ciudad), ni porque Scarlett Johansson susurrase allí a Bill Murray y aquí también al prota, es que Her es otra Lost in translation en toda regla. Como si Theodore hablara un idioma diferente con respecto a los que le rodean. Su único salvavidas es seguir estando solo a su manera, escuchando la voz de un programa informático, que le dice lo que quiere escuchar y con el que no hay una pauta predeterminada, cierta conducta moral. Sin embargo, hasta la máquina se le rebela (OBVIAMENTE) porque no juegan en la misma liga, esto es así. Es mejor imaginar al amor de tu vida y no sentirte defraudado ni limitado ni dolido, pero ésa no es la realidad. Aunque venga una puta y simule que te lo montas con tu enamorada. Lo malo de Her, peliculón donde los haya, es ese poso tristón, como de humanidad vencida frente a la máquina, me refiero a que es normal que si la realidad te presenta a una Olivia Wilde borracha y exigente o a una Rooney Mara acomplejada y tiesa o a una Amy Adams con ese pelo e incapaz de mostrar sentimientos, joder, es normal que te quieras follar un sueño.

Donde viven los monstruos

Catherine Keener = Joaquin Phoenix; Malkovich = prostituta

Paralelismos de HER con Cómo ser John Malkovich, dirigida por Spike Jonze en 1999.
En Cómo ser John Malkovich, John Cusack es un tirititero frustrado que vive con su novia (Cameron Diaz). Decide acudir a una entrevista de trabajo para archivar documentos en una empresa. En la oficina encuentra una puerta diminuta que le lleva directamente a la mente de John Malkovich. Cusack y Joaquin Phoenix se enamoran de la persona equivocada (Cusack de la altiva Catherine Keener). Mientras Phoenix se lo monta 'de mentira' con la voz de su sistema operativo (a través de una puta), Cusack también disfruta de sexo virtual: cuando Keener se acuesta con Malkovich, Cusack está dentro de su mente. Es curioso que Cameron Diaz y Amy Adams lleven peinados horrorosos, despeinados, y que vayan tan a contracorriente con su forma de vida. Pero lo que me lleva a hacer este paralelismo, es el inicio de Cómo ser John Malkovich, cuando Cusack está en la calle con sus marionetas escenificando una historia entre dos personajes. Leemos un cartel de la función, que se llama "Abelard & Heloise A love story". El cartel de Her lleva el mismo lema: "Love Story". Spike Jonze y sus obsesiones.

Pelo malo en las pelis de Spike Jonze


8.5.16

Zubi, bolsos de cine: Hollywood y Lost in Translation

La moda en el cine y el cine en la moda, binomio infalible. Zubi lanza para primavera-verano 2016 estos dos bolsos de mano con cremallera inspirados en el séptimo arte. Cuestan 59 euros y los colgantes para las cremalleras, 9.

 El cartel de Hollywood, la meca del cine. Colgando del bolsito, ¡Godzilla!

http://yonomeaburro.blogspot.com.es/2014/05/critica-godzilla-2014-de-gareth-edwards-epica-reinvencion.html

Lost in Translation, la película de Sofia Coppola ambientada en Tokio. El accesorio, un skate.


11.5.16

Crítica. Esperando al rey, Tom Hanks 'lost in translation' en Arabia Saudí

Extraña película en la que un hombre de negocios acaba lost in translation en Arabia Saudí. Esperando al rey (A hologram for the king), de Tom Tykwer, sigue los pasos de un ejecutivo, divorciado con una hija adolescente, que se encuentra en un momento crucial de su vida. En lo profesional, puede cerrar un suculento contrato para su empresa (aunque éste se le complica); en lo personal, debe decidir qué hacer con un extraño bulto en la espalda (metáfora de su miedo ante los cambios). Basada en el libro de Dave Eggers, esta comedia del absurdo, con toques melancólicos, se sostiene gracias a Tom Hanks, omnipresente en todo el filme. Los dos Tom (Tykwer y Hanks ya coincidieron en El atlas de las nubes). El personaje representa esa soledad existencial que se agrava cuanto más lejos estás de los tuyos, aunque es esa misma distancia la que, paradójicamente, proporciona una amplitud de miras. Con él nos adentramos en el misterio de Arabia Saudí, un país en medio del desierto el que barren de tierra las carreteras o donde es fácil encontrar alcohol aunque esté prohibido. Ideal para viajeros, descubrirás otras costumbres, desde un punto de vista cuentista y alegre, en cualquier caso, con personajes pintorescos (el debutante Alexander Black, el chófer del quijotesco empresario, es canela fina) escondido tras un macguffin (el encuentro con el rey que da lugar al título) que, lógicamente, es lo de menos. Las “mujeres” del protagonista resultan muy interesantes por ser como la noche y el día, Occidente y Oriente, con lo malo y lo bueno: Sidse Babett Knudsen, popular por Borgen, y Sarita Choudhury, la mujer de Saul Berenson en Homeland.

Esperando al rey se estrena en España el 1 de julio.

2.1.11

Crítica. Somewhere, la vida vacía de un actor (Stephen Dorf) según Sofía Coppola


(puede contener spoilers) Comer helado en la cama mientras ves Friends en la tele del mítico y chic hotel Chateau Marmont. Jugar bajo el agua de la piscina a tomar un té imaginario. Echar una partida al ping pong, al Guitar Hero, a la Wii. Dormir, tomar el sol, darse un masaje. Ligar sin mover un músculo, viajar a lo grande para patrocinar tu película, conducir tu Ferrari biplaza. La vida de una estrella de Hollywood. Un sueño hecho realidad. Pero toda moneda tiene su cara y su cruz. La del protagonista lo es en sí misma esta elección. Porque tiene una hija, más madura que él (cómo prepara los huevos del desayuno). Porque no sabe qué hacer realmente con su vida. Porque pareciera que quiera recuperar lo que perdió. Porque unos mensajes al móvil insultantes le recuerdan que en el fondo es una marioneta, un pringado. Siempre chequeando que nadie les persiga en coche. Sentirse solo, rodeado de gente. Sentirse vacío, en una palabra. Ver la vida pasar, dejándose llevar, sin ser muchas veces consciente. La película metafórica de Sofía Coppola repateará muchos estómagos, pero qué quieres, es Sofía Coppola. Su cine es muy personal, a mí me gusta. La película arranca con una larga escena en la que vemos a Stephen Dorf dar vueltas sin ton ni son. Pero su coche, a veces, se estropea, como su imperfecta existencia. Ésa es su vida y ésto es Somewhere, casi sin necesidad de diálogos, ni de explicaciones. Y en pleno jolgorio fiestero, Dorff se cae y se rompe un brazo. No lo vemos, todo se intuye. Otra metáfora: su vida se va desquebrajando, aunque él no sea consciente. A pesar de la escayola, el actor, que es el receptor de los aplausos por sus películas, también aplaude. Y lo hace en dos momentos de su vida, tan antagónicos: a su hija mientras patina sobre hielo y a las dos gemelas que le hacen bailes en la barra americana instalada en su habitación (puntazo cuando besa a la gemela equivocada). Ese lugar del que hablaba el Mago de Oz, somewhere over the rainbow, no es este hotel idílico e irreal, donde las modelos se pasean en pelotas, donde hay fiestas cada noche, donde uno puede vivir sin salir de la habitación. Para este actor (que podría haber sido un joven Johnny Depp, o Colin Farrell, o el propio Stephen Dorf) es en su hija adolescente donde ve el camino por el que debe seguir (vemos cómo poco a poco cómo va cambiando sus prioridades). Como si su propia hija fuera su propia conciencia. Pero Sofía Coppola no es explícita en ningún momento. La complicidad entre Stephen Dorff y Elle Fanning es desarmante, sin necesidad de palabras: sus miradas (ese desayuno sin palabras), esas lágrimas de tristeza absoluta (¿dónde está la madre?) y esas risas de felicidad plena (el amigo del actor). El espectador comparte todos esos momentos: ese viaje a Italia para promocionar una película (ver a Valeria Marini ha sido un shock, arriba), que incluye todos los gastos pagados, pero también entrevistas impertinentes, fans desatados y cierta pérdida también en la traducción. De hecho, como en Lost in Translation (tiene muchos puntos en común), el personaje de Stephen Dorf llega a decirle algo a su hija (¿o es a sí mismo?) que no se entiende bien por culpa del ruido de un helicóptero. ¿Es una promesa como hizo Bill Murray con Scarlett Johansson? Me quedo con tres escenas de Somewhere (vereis que hay unas cuantas de esas que se te quedan en la retina). Cuando Stephen Dorff se encuentra en el ascensor (se ve la revista Variety) con Benicio del Toro y no intercambian ni media palabra a pesar de ser actores y conocerse. Cuando le maquillan en silencio, en lo que parece una eternidad asfixiante, con una máscara que le recubre la cara y le hace parecer un anciano. Cuando el masajista se queda en pelotas, dando por hecho que la megaestrella va a entrar en el juego. Dorff es un viva la vida, pero no es un drogata, ni un chungo, ni un vicioso, y este punto tierno (de cierta normalidad entre tanta flipada) que Coppola le confiere al personaje es una de las cosas que más me ha gustado. Pero no es Lost in Translation, ni Marie-Antoinette, claro.

Mi crítica de The Bling Ring.


18.12.22

Top. Las 10 mejores películas de terror de 2022

Ranking de las mejores películas de terror de 2022, según Variety. Antes os pongo mis 10 favoritas (algunas coinciden con Variety, otras, no).


  1. Barbarian.
  2. El extraño (Watcher).
  3. Speak no Evil
  4. XPearl (Pearl es la precuela de X).
  5. Scream.
  6. Cerdita.
  7. Crímenes del futuro.
  8. Ego (Hatching).
  9. Sisu.
  10. La piedad.

27.11.23

Reposo absoluto: la joven embarazada ve fantasmas y lee a Frrrrrrederico Garcia Lorca (alerta WTF)

En la película Reposo absoluto (en Prime Video) han metido la pata con un libro de Federico García Lorca, nada menos. Otro nuevo lost in translation para la colección.


Que una película de terror sea mala, qué le vamos a hacer, pero que cometa este tipo de cagadas es un dolor de muelas a estas alturas. En Reposo absoluto, la protagonista, una chica embarazada que, efectivamente, debe permanecer en cama, tiene el suficiente tiempo libre como para coser, ver la tele, comer, jugar a las cartas, etc, etc, y, claro está, leer. Cuál es mi sorpresa cuando la vemos leer un libro de ¡tachán! Federico García Lorca. Qué pasote. Ah, no, espera, que en la portada se lee Frederico… ¡Frederico! ¿Una errata? Um, va a ser que sí. Pero es que también han metido la gamba en el título. Impresiones y paisajes pasa a llamarse Impresiones y Paisanje… ¿¡Paisanje!? Pero, vamos a ver: ¿no hay nadie que sepa español? ¿NO HAY GOOGLE TRANSLATION? En fin.


Reposo absoluto (Bed Rest), de Lori Evans Taylor. Melissa Barrera es Julie, una joven embarazada que tras una caida y con temor a perder el bebé se queda postrada en la cama de su recién inaugurado casoplón. No está sola, le acompaña su marido que es un profesor sosainas para darle de comer aparte. Ella comienza a escuchar las risas de un niño, un cochecito recorre el techo ante su horrorizada mirada, cuando cree ver a su gato, este está en otro lado, en fin, que efectivamente Julie no está sola en la casa. Como espectador sabes que ella no sufre alucinaciones ni nada parecido, pero queda en la duda quién es y qué quiere el niño que ella ve. La película es regulera y de terror tiene más bien poco. Usa los mismos clichés de este tipo de cine (la pelota que rueda por el suelo, las pisadas de agua, la puerta que se cierra con un sonido estridente, y por supuesto las apariciones fantasmales). Ella me recordaba además a una versión juvenil de Morena Baccarin.

22.8.26

Ranking de paraguas en carteles de series y películas (hoy: Slow Horses)

El más famoso de la tele, el paraguas amarillo de Cómo conocí a vuestra madre. En el cine, el paraguas de Mary Poppins. Pero hay muchos más. En estos carteles de series y películas, el paraguas simboliza la mayoría de las veces protección.

SERIES DE TELEVISIÓN

Slow Horses (2022-). En el poster de la sexta temporada, Gary Oldman aparece rodeado de gente con paraguas mientras él se moja bajo la lluvia. 

  • Empatía (Empathie) (2026-). La prota que es muy empática protege con un paraguas a su compañero mientras ella se moja por la lluvia.
  • El Pinguino - The Penguin (2024). Colin Farrell sostiene el paraguas de su personaje bajo la lluvia.
  • Miércoles - Wednesday (2022-). Jenna Ortega bajo la lluvia resguardad por un paraguas negro.
  • Patria (2020). Bajo la amenaza terrorista en Euskadi, bajo el paraguas rojo, llueve.
  • Good Omens (2019-2026). En la segunda temporada, bajo el mismo paraguas David Tennant y Michael Sheen como un ángel y un demonio bajo la lluvia del fin del mundo.
  • The Umbrella Academy (2019-2024). El nombre de la academia se replica en los carteles de promo de estos sueperhéroes.
  • Unbreakable Kimmy Schmidt (2015-2019). Ellie Kemper ha estado en un bunker 15 años y cuando sale al exterior se hace un Cantando bajo la lluvia.
  • Con Man (2015-2017). Alan Tudyk es un actor que interpretó a un piloto de una nave espacial y ahora empieza a sufrir extraños sucesos paranormales. Se resguarda del ataque alienígena con un paraguas.
  • Gotham (2014-2019). El Pinguino aparece con un paraguas cerrado en el poster.
  • Cómo conocí a vuestra madre (2005-2014). Ted (Josh Radnor) les cuenta a sus hijos cómo conoció a la que sería su madre, una enigmática mujer para el espectador que aparece en algunos posters escondida bajo un paraguas amarillo.
  • The Office (2005-2013). En una de sus promos de la octava temporada, los protas emulan el cuadro de Georges Seurat en los que aparecen con paraguas.




PELÍCULAS

The Umbrella Fairy (2024), película china de animación de Jie Shen. Se estrena en España en cines el 2 de octubre. Los objetos tienen alma.
  • The Man with the Black Umbrella (2025), película de terror de Ricky Umberger. En 2015, un hombre con un paraguas negro entró en una casa y cometió un doble asesinato.
  • Resident Evil: Bienvenidos a Raccoon City (2021), de Johannes Roberts. El filme canadiense adapta el videojuego con el guiño al paraguas rojiblanco destrozado del que fuera emporio farmacéutico Umbrella Corporation.
  • El regreso de Mary Poppins (2018), de Rob Marshall. Emily Blunt retoma el papel dela niñera voladora.
  • Azulado - The Blue Umbrella (2013), cortometraje de animación de Saschka Unseld. Un paraguas azul se enamora de un pparaguas rojo. Se pudo ver junto a Monstruos University en su estreno en cines.
  • Lost in Translation (2003), de Sofia Coppola, con Scarlett Johansson bajo el paraguas transparente típico nipón. Se parece al que lanzaron como parte de la promo de Sexo en Nueva York.
  • Mi vecino Totoro (1988), de Hayao Miyazaki. En el poster, Totoro el espíritu del bosque junto a la protagonista, resguardada por un paraguas rojo. 
  • Mary Poppins (1964), de Robert Stevenson. Julie Andrews es una institutriz que vuela con su paraguas. 
  • Los paraguas de Cherburgo (1964), de Jacques Demy. En la película francesa, la protagonista ayuda a su madre en una tienda de paraguas en Cherburgo.
  • Cantando bajo la lluvia (1952), de Stanley Donen y Gene Kelly. Singin' in the Rain, la canción con paraguas más famosa del cine.



Si conoces alguno más, déjamelo en los comentarios y lo añado!

Otros paraguas en Yonomeaburro.

31.7.16

¿Podría ser la serie V la continuación de Encuentros en la tercera fase? Comparten uniforme rojo y gafas de sol, al menos

Recupero en Yomvi Encuentros en la tercera fase, película que, como todos los de mi generación, vi en versión doblada. Me sorprende que, al verla en versión original, comience con un diálogo en español, ya que el primer encontronazo "raro" con los extraterrestres ocurre en México. Hay una especie de lost in translation cojonudo, en donde se han doblado los diálogos en España como les ha dado la gana. Otro cambio alucinante ocurre cuando, de coña, dicen que parece "un Halloween para adultos" y en España se tradujo como parece "la noche de San Juan". En fin.


Pero lo que me despierta la imaginación es la parte final de la película. Si no has visto Encuentros en la tercera fase, mejor no sigas leyendo. Cuando el protagonista (Richard Dreyfuss) decide formar parte de la tripulación de humanos que decide irse con los alienígenas. Aparecen todos, hombres y mujeres, vestidos con uniformes rojos. Algo bastante llamativo, si tenemos en cuenta que están intentando pasar desapercibidos a ojos de la humanidad en un hangar perdido en el culo del mundo. No sólo eso, si no que, además, y a pesar de que es de noche, todos ellos llevan gafas de sol, dando al grupo un aspecto más cercano al de un equipo que fuera a competir en unos Juegos Olímpicos. En cualquier caso llama la atención la indumentaria y actitud.

Pienso que si el cine pudiese contar una historia uniendo varias películas, uno podría preguntarse: ¿y qué pasó con toda esta gente que fue "abducida" con su consentimiento allá por 1977 (que es cuando se estrenó la película de Spielberg)? Pues podría ser, que años después, en concreto en 1984, estos hombres impusiesen esta moda entre los aliens y todos fueran con uniformes rojos y gafas de sol, y tendríamos como resultado a los lagartos de la serie V, que regresarían a la Tierra en busca de venganza porque habían aprendido a ser tan crueles como los hombres. ¿Te imaginas? ¿Es que no había otro color, no había otras gafas, creadores de la serie?

16.4.13

Juego de tronos 3x3: violación is coming y el chico Misfits

¿Sexo gratis dónde, cómo, por qué, wtf?

(con spoilers) En Juego de tronos ni las putas se salvan. Ahora hasta ellas no cobran al cliente porque hay novatos que se lo montan muy bien. El tercer episodio de Juego de tronos (Walk of Punishment) me ha animado a escribir por fin sobre esta tercera temporada. No sólo ha sido una de las mejores entregas que recuerde, rematada por un final sorprendente (¿cuántos mancos televisivos llevamos ya? ¿Prison Break, The Walking Dead?), si no que me ha hecho preguntarme qué nos queda por ver en el relato de George R. R. Martin (esto dicho desde alguien que no ha leído los libros ni piensa hacerlo). Ayer pensé en todos los que estaban esperando ansiosos el corte de muñeca del pobre Matareyes, yo no me lo vi venir, y eso que me mosqueó el tamaño de la daga. Algo bueno tenía que tener estar en la inopia. Pensé que el grupo de borricos al final le violaría, ya que si algo hay que comentar de este episodio, más allá de Tyrion arrastrando una silla más grande que él o de ver a Catelyn llorar desconsolada (Juego de tronos es también un juego de sonrisas y lágrimas), es cómo la violación indiscriminada está a la orden del día. Cómo el Matarreyes avisa a la grandota Brienne de que se deje hacer, que no luche o la matarán, cómo se inventa un cuento para que la liberen sin mancillar, cómo al final acaba perdiendo la mano de una partida de cartas que creía ganada. Esta violación no se consuma como tampoco otra en medio del bosque. Curiosa escena la de Iwan Rheon, salvando de nuevo al condenado Theon, como lo hubiera hecho su personaje Simon en Misfits. Y encima adjudicándose una de las frases memorables de la serie: "Winter is coming". Si en el epi 3x2 no le distinguimos la cara, aquí aparece como eficaz arquero dándolo todo. No sé exactamente quién es y reconozco que me pierdo con algunos personajes, pero en este episodio en concreto no me importa. Me entretiene, me emociona y me hace reir, lo tiene todo. El tema de la violación sobrevuela también cuando el grupo del gordo Samwell vuelve a pisar el poblado del tipo éste que tiene esa especie de harén y cómo vemos parir a una de las chavalas, preguntando agónica qué sexo tiene su hijo, porque si es varón acabará tirado en medio del bosque. La única mujer que parece competir en igualdad es la khaleesi, eso sí, gracias a sus dragones, y aún así tiene que amenazar a su escudero que la pone en evidencia delante del lost in translation, que aprovecha el idioma para llamarla puta. Como el Perro se lo llamó a Aria (puta Stark) cuando la vio al final del episodio pasado. Aplausos finales para esa imagen de las cabezas de los caballos cortadas a lo Padrino sobre la blanca nieve (¿los caminantes?) y la canción del final que ya entonaba el grupo por el bosque y que resume el tono macarrita y jocoso de este episodio (¿Talisa hablando de hombres lobo?). Pero lo dicho, ni siendo putas las mujeres tienen nada que hacer. Ahora hasta ellas pagan por ser violadas.

5.8.14

Crítica Lucy, de Luc Besson: Scarlett Johansson máquina de matar

Luc Besson consigue con Lucy completar su cubo de Rubik particular. Cuadraditos que ensambla por colores a una velocidad de vértigo, como quien hace un truco de cerca y nos deja rascándonos la cabeza. Scarlett Johansson es Lucy, el personaje, y es Lucy, la película. El francés se regala un autohomenaje (esas superwomen de su cine), mezclando con pericia las secuencias de acción con una interesantísima reflexión sobre el ser humano y el ser tecnológico. Y salta de un color a otro de ese cubo de Rubik –o monolito de Kubrick– de la mano de su heroína, una mujer normal, más bien tirando a mediocre, que sufre una mutación acelerada por culpa de una droga cuyas consecuencias son impredecibles. O no tanto. Porque lo más llamativo de Lucy es que, a pesar del aumento de su capacidad cerebral –hasta convertirse en algo inclasificable, tan megainteligente que da miedo– ella siempre es consciente del poder del que goza. Acostumbrados al héroe novato que no sabe cómo usar sus recién adquiridos dones o que se aprovecha de ellos para sus propios beneficios o que se deja seducir por el lado oscuro, Lucy es la excepción con la que Besson se luce. Como si la indecisa protagonista de Lost in Translation –Lucy transcurre en otra ciudad asiática, Taipei, con el sórdido mundo del tráfico de humanos de fondo– adquiriera la forma física de la Natasha Romanoff de Los Vengadores –la actriz corre, pega patadas, dispara, se sube por las paredes (literal)– y se transfigurase en algo que no es de este mundo –con la misma mirada perdida, robótica, que su extraterrestre de Under the Skin (¿parafrasea el título en un diálogo?)–, hasta ser sólo el eco de una voz –Her–. Reflexiones que surgen a borbotones (“las matemáticas no importan, sólo el tiempo”), con guiños a Matrix y a Terrence Malick, con una persecución de coches que podrías ver en bucle, con un villano –Choi Min-sik, el Oldboy original– magnético, con un Morgan Freeman poniendo mejor orden que en la irregular Transcendence, con esa llamada telefónica de Lucy a su madre (glup). En Sin límites, sí, Bradley Cooper también se salía del cuerpo, alimentado por un chute. Olvídalo. Lucy consigue ser la versión perfecta de sí misma, una diosa, aunque no entendamos qué demonios es eso [Crítica piubicada en Cinemanía agosto 2014] Lucy se estrena en España el 22 de agosto.

30.3.20

'Swamp Thing', más terrorífica y entretenida de lo que esperaba

Opinión sin spoilers de Swamp Thing (la adaptación de DC Universe de La cosa del pantano). Tras emitir el primer episodio confirmaron su cancelación, pero, al menos, contó con toda la primera temporada y un final. Está completa en TNT (Movistar+).

Actualizo (mayo 2020): The CW anuncia su regreso emisión con este poster:


Al estilo de La cosa de Carpenter, Abby (Crystal Reed), una bióloga, regresa a su pueblo natal en Luisiana para investigar una extraña enfermedad que afecta a una niña, que es la paciente cero. Conoce a Alec Holland (Andy Bean) que ha descubierto cositas que pueden ayudar a Abby. Este tipo será el monstruo del título, una criatura pacífica que resucita tras ser devorado por el pantano de marras. El bicho está hecho francamente bien.

La serie está producida por James Wan (Saw) y, aunque en el primer episodio y comienzo del segundo, parece que es bastante light, error, porque hay algunas escenas de terror muy buenas. El estilo está más cerca del del director Len Wiseman (Underworld). Entre otros ingredientes que encajan, está el de la ingenuidad de la niña paciente cero mezclada con algunos secundarios hijos de puta que no los ves venir, y la tensión sexual entre Abby y Matt, un poli, hijo de Lucilia que está interpretada por Jennifer Beals!

Como curiosidad, Adrienne Barbeau, que interpretó a Alice Cable en la película de 1982, cuenta con un cameo en la serie. Y luego hay un chorreo de actores que no me esperaba como Virginia Madsen (que es lanzada por los aires), Will Patton (siempre con cara de malo), Kevin Durand (Perdidos, The Strain) con cara de desquiciado teñido de rubio, Ian Ziering (de Sensación de vivir, al que no le vuelan los tiburones de Sharknado pero casi), Jake Busey (otro con pinta malota)… Además, los episodios tienen nombre de canciones de Bruce Springsteen, excepto el piloto (para el ranking de episodios con títulos curiosos).

Ojo, que en el último episodio, tras los títulos de crédito, hay una última escena.


Cagada Lost in Translation
En el tercer episodio, en el doblaje al español, Liz, la amiga de Abby, se cruza con un prestamista llamado Gordon y le vacila con la calidad de su traje. "Bonito traje de los Hermanos Brooks", le dice. "Ahora que lo miro bien es de Men's Warehouse". El problema es que la marca cara y elegante a la que alude no es Hermanos Brooks sino la popular casa Brooks Brothers. No entiendo a cuento de qué lo traducen.