22.5.11

Estoril, día 2: clases de vuelo con Air Nimbus y el restaurante Cimas

Segundo día en Estoril. Tras acercarnos a la pastelería Garrett, frente al hotel Palacio, seguimos con nuestra aventura a los James Bond, y nos vamos al aeródromo municipal de Cascais, en Tires, desde el que nos proponen volar en avioneta y probar una simulación de vuelo. Tras la aventura de ayer con la zodiac en las regatas de Cascais, opto por pasar de volar. No tengo estómago para ello, aunque me hago fotos con las avionetas que tienen en el hangar.

Llegada al aeródromo, tras hablar del accidente que sufrió Sanjurjo en 1936, al estrellarse con su avioneta y morir. Muy apropiado. Los 10 periodistas y nuestros guías nos movemos por Estoril en esta furgoneta.
En la avioneta de Air Nimbus (web) en la que se subieron varios de los periodistas, divididos en dos grupos, Alpha y Beta. Abajo, con el piloto, Antonio.


En plena simulación de vuelo. Abajo, nuestro instructor. La experiencia es de unos 5 minutos, los que tardarías en aterrizar un avión. Tuve que manejar el volante, nada de cambios de marcha o pedales (lo que hubiera sido más complicado).


Algunos sintieron claustrofobia durante el vuelo, otros se marearon. Al final nos dan un certificado de vuelo. Los mejores simuladores (entre los que no me encontraba) también se llevaron a casa un diploma. Contratar la simulación y el vuelo sale por unos 200 euros.


Después de dar un paseo por Cascais, comemos en el restaurante Cimas (web), antiguamente conocido como English Bar (en la entrada de la casa estilo Tudor aún cuelga un cartel con este nombre). Frecuentado por mucha gente conocida, desde espías y el propio Ian Fleming a personajes de la cultura y miembros la familia real española. Es un lujazo contar en la mesa con la dueña del restaurante, Sara Cima (con mucho estilazo, me recordaba físicamente a Verónica Forqué), que nos explicó la historia de este local de apariencia rústica que mantiene la tradición en sus platos. Nos mostró imágenes del interesante libro que ha escrito. Con ella estaba el director de la Oficina de Turismo de Estoril, Joao M. Custodio, al que conocí en la presentación en Madrid de este viaje de prensa al estilo James Bond. El local, inaugurado en 1941, se encuentra situado casi enfrente del hotel Atlántico, conocido porque en él se hospedaban los espías alemanes en aquellos años, en la carretera Marginal, que recorre la costa. Fue una agradable comida, con foie de aperitivo y mantequilla (la ponen en todos los restaurantes, aunque con todo lo que ponen para comer a una se le quita las ganas de untar nada) y un menú exquisito: coctail de marisco, perdiz (tienen varias aves disecadas en el salón) y tarta al estilo tocino de cielo. En el baño, olía al perfume de Zara Home (este detalle me llamó la atención, la familia es de ascendencia gallega). Más Estoril.