Me esperaba más acción en estos últimos episodios de
Breaking Bad. Pero los guionistas están jugando lentamente sus cartas, seguramente para que intentemos comprender porqué algunas de las últimas decisiones de los personajes van a ser radicalmente opuestas a lo que nos esperábamos de ellos. En Breaking Bad toda decisión implica una consecuencia. Que el
azar (o la suerte) tenga que ver en ello lo hemos presenciado en el episodio 512 (Rabid Dog).
Jesse recula en el último momento porque teme por su vida al ver a un sospechoso en la plaza. Ese tipo da miedo, pero en realidad es un padre de familia que andaba por allí y que nada tiene que ver con
Walter. Las
apariencias siempre engañan en Breaking Bad.
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| Walter White siempre en la sombra |
Si Jesse hubiese sido listo (le puede la ira) habría comprendido de verdad las palabras de
Hank. Mientras Jesse bebe su café en una taza de la DEA, mientras se convierte en el chivato number one, no se da cuenta de que Hank lleva razón. Walter nunca ha querido hacerle daño, le dio la mitad del negocio, le pagó su rehabilitación, no le ha matado, se ha preocupado por él. Jesse sólo piensa en Walter como en el
diablo y le da igual el significado real de esas palabras. Sin embargo, paradojas de la vida, Jesse confía en Hank que es al que no le importaría verle muerto. Hank ha perdido el rumbo totalmente, diciendo ese tipo de cosas delante de su compañero. El fin, para él, justifica los medios. De hecho, no le importa hacerle las maletas a Marie (su matrimonio) con tal de no tenerla por el medio y atrapar a Walter.
Marie ("voy a calentar la lasaña") es otra que ha perdido el norte. Se está convirtiendo, aunque diga lo contrario, en una mala persona, como su marido. La pareja no inyecta la aguja al criminal, pero está a favor de la pena de muerte. Hank y Marie son lo que odian. Y no les importa airearlo. Si Hank se lo dice a su colega, Marie se lo confiesa a su
psiquiatra (esta
escena sopranesca no viene a cuento, ¿podría ser el psiquiatra un próximo testigo?). Estos dos no pueden estar más solos, son tal para cual. Mientras Hank dice que si muere Jesse "un drogata menos", Marie sufre de insomnio pensando en cómo matar sin dejar rastro. Ella nunca lo haría, claro, que para eso es buena persona. Pues cuidado con la amiga. Al igual que su hermana Skyler se ha entregado a la causa, a la de su marido.
Mientras la pareja nos muestra su frustración, Jesse se presta al
experimento The Wire sin resultado, pero con un giro importante en los acontecimientos: amenaza a Walter con darle donde más le duele. Sinceramente, lo que más le puede doler a Walter es que le quiten su dinero, que todo por lo que ha pasado no sirva para nada (así piensa
Skyler también que lo vuelve a subrayar en este episodio tumbada en la cama de la suite cual Cleopatra). Obviamente, también está su familia. Si Jesse consigue que
Walter Junior se entere, entonces si que liaría una buena. Yo me frotaría las manos por una secuencia con estos dos frente a frente, con los dos 'hijos' de Walter. Pero a saber lo que nos tiene preparado
Vince Gilligan. Como respuesta, Walter llama a
Todd (¡por fin aparece!) para, supongo, matar a Jesse.
Este efecto dominó nos muestra las dos caras de Walter. Al principio asustado, llamando a Jesse a su móvil
Hello Kitty, intentando hacerle comprender. Aunque Walter desconoce que Jesse no ha quemado la casa porque intervino Hank... Al final del episodio, Walter le da la razón a
Saul. Tiene que acabar con Jesse porque le ha amenazado. Es el perro rabioso que vuelve, efectivamente. Saul le habla de
Old Yeller: "Un perro muy querido que cogió la rabia, y el
pequeño Timmy... ¿viste la peli no?". Old Yeller es la nueva
Belice, otra metáfora para hablar de lo que Walter nunca quiso hablar. Pero, ¿será capaz Walter de mandar matar a Jesse o se enterará antes de que se ha convertido en un soplón? Walter podría pensar que es Hank el manipulador...
Por lo demás, me sigue dando pena ver a Walter
Junior pensando que su padre está muy enfermo y que no sabe lo que hace. Los guionistas inciden mucho en esto y no me extrañaría nada que el chaval descubriese por fin la verdad con consecuencias lamentables. Ver a
Skyler cómo sigue aguantando las mentiras (eufemismos) de su marido, desconfiando de él y ejerciendo de espía también ha tenido su gracia. Otro personaje infectado por Heisenberg, que se ha hecho igualmente deleznable y malvado. Mientras Walter sigue presumiendo de
calzoncillos y de poder permitirse un hotelazo, los claroscuros y las sombras continúan en Breaking Bad. En este episodio ha sido exagerado. Walter siempre en la sombra (en la casa, en el hotel, en el coche, en la piscina), mientras su mujer, vestida de blanco, está completamente iluminada bebiendo un lingotazo de
vodka. Al final, Walter viste completamente de negro. Hasta los zapatos. Ahora sí es el diablo del que tiene miedo Jesse.
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| Deadwood y Stephen King entre los gustos de Marie y Hank. |
Varios guiños frikis.
- Los amigos de Jesse que hablaban de Star Trek, ahora se tiran tres horas haciendo lo propio con Babylon 5. La pena es que no los escuchamos.
- También en esa misma secuencia vemos el dvd de Deadwood. Breaking Bad ha sido comparada muchas veces con un western. Desierto, pistolas, frente a frente, los planos, las largas secuencias... Anna Gunn también tenía que tragar con las mentiras de Bullock, pero en la serie ella era la mujer del bueno. El malo, el Heisenberg de Deadwood, Al Swearengen, no hablaba de Belice pero tenía otra metáfora para ello: los cerdos de Wu.
Las frases contradictorias de Jesse sobre Walter
"¡No se puede seguir saliendo con la suya!".
"Mister White es el diablo. Es más listo que tú y tiene más suerte".
¿Una pista Vince?
El guiño a Scarface (
vía)
Breaking Bad 5x9: Blood Money
Breaking Bad 5x10: Buried
Breaking Bad 5x11: Confessions