(esta entrada contendrá spoilers cabreados) He seguido
El séquito, muchas veces, por inercia. Por sus
cameos cinéfilos, sobre todo. Nunca me gustó
Vince (
Adrian Grenier). Un protagonista soso que depende para todo de sus colegas, pero luego toma las decisiones que le da la gana. Un veleta que las enamora y las deja, enamoradas. Siempre tan pulcro, tan buen chico, siempre sin pasarse de la raya. Y si lo hacía (como vimos en la séptima temporada) era por culpa de una actriz porno, de la droga.
En una América en crisis, como todo el planeta,
Mark Walhberg, el productor, nos quiere hacer creer, con sus guionistas, que el sueño americano existe. Que
Vince acaba casándose en París y comprando un gran pedrusco a su amada, nada menos que una periodista culta y refinada. Que
Sloan (Emmanuelle Chriqui) cambia de opinión y vuelve junto a
Eric (
Kevin Connolly) porque Vince la convence. No sólo consigue unir a la pareja, que ¡tachán! están embarazados si no que los envía a París en otro avión privado diferente al suyo. Que por pasta no falte.
Los otros dos solterones (ya sería demasiado que hubieran cuajado en el amor), como de aquello les falta, les sobra de proyectos laborales. Esto es: después de mil años, por fin,
Drama (
Kevin Dillon) va a hacer una película. Por un momento, pensé que habría una coña con la película que Walhberg ya ha amenazado con producir. Pero no. Lo peor no es ver a Drama diciendo que ha mentido a Sloan, porque "
tenía los huevos cruzados", si no constatar una vez más que va a lograr el salto al largo gracias a su hermano Vince. Y, cómo no,
Tortuga (Jerry Ferrara) el rapero que adelgazó y que no llegó a triunfar en los negocios, resulta que se hace multimillonario. No me lo digas, ¿gracias a Vince? Efectivamente, resulta que el gran Vince fue el más listo (¡para qué tener mánager!) y el dinero de Tortuga lo invirtió duplicándole sus ganancias. Por un momento pensé que iba a aparecer la hija de
Tony Soprano diciéndole que nunca le había olvidado.
Ninguno de los tres colegas logra sus metas gracias a ellos mismos. Vaya, que son unos losers en toda regla.
Vince es el gran enchufe de todos ellos y, como un boomerang kármico, todo lo bueno regresa a él. Para el final me dejo al gran tiburón
Ari Gold (Jeremy Piven) capaz de comerse las entrañas de su enemigo, y va y dimite, ¡señor, dimite! y huye a Florencia con su buenorra mujer y se olvida hasta del pobre
Lloyd (Rex Lee) -curioso que los dos cerebros de la serie, Eric y él, dimitan de sus puestos, y se sigan odiando tanto hasta el final.
Por supuesto, después de pasar los títulos de crédito aparece el enigmático Charles Widmore, digo,
John Ellis (Allan Dale) y le ofrece a Ari el oro de su apellido y el moro. Y el tipo le miente a su mujer, pero duda. Incluso para el arranque de la película nos lo han dejado en bandeja. Ari volverá a Hollywood y se hará con algún estudio que producirá la película ficticia que será una peli dentro de una peli. Ojalá cuente la vida de estos pollos, eso estaría genial, porque no vendría a cuento que ahora, tras el final feliz, y las perdices, en la película los veamos volver a las andadas. Una temporada bastante floja y un final (
The End, JUAS) para olvidar.
+'Drama' en How to be a Gentleman.
Link.+Las personas reales que inspiraron los personajes de Entourage.
Link.+Ford Forlaine en la 8 temporada.
Link.+'Lloyd' en Suburgatory.
Link.+El guiño en Ugly Americans.
Link.+La puya en Rockefeller Plaza.
Link.+Kevin Connolly, setentero.
Link.+Buffy se lo monta con Vince.
Link.+Qué duro es ser el feo: los hermanos Wahlberg.
Link.+Jane's Addiction tocan la sintonía en Rock in Río.
Link.+El cameo de Dennis Hopper.
Link.+La chorbocamiseta de Drama.
Link.+DISFRAZADOS DE LOS BEE GEES.
Link.