Para
Paco Delgado, habitual diseñador de vestuario de
Alex de la Iglesia (La comunidad, 800 balas) y
Almodóvar (La mala educación, La piel que habito) éste es su primer trabajo en Hollywood. Su gran rival en los Oscar puede ser la diseñadora de
Anna Karenina, Jacqueline Durran, de ahí que aparecieran juntos en
The Hollywood Reporter, donde Delgado contó algunas anécdotas del vestuario de
Los Miserables (se estrena el 25 de diciembre).
Por ejemplo, el personaje de
Marius (Eddie
Redmayne) para confeccionar su chaqueta encontraron una vieja tela en un mercadillo
de Londres. Los partidarios de la revolución, contaba Delgado, llevaban escarapelas, con
los
colores de la bandera francesa. Este personaje era un miembro de la revuelta
estudiantil contra la opresión del Estado.
Los colores de la bandera aparecen en la chaqueta roja de Enjolras en la barricada, el vestido azul de Fantine en la fábrica, el vestido blanco de Cosette de su boda y la ropa de Valjean de vagabundo.
Cuidaron el detalle. A partir de 1840 los
pantalones tenían botones, no cremallera. El color de los
ojos de Eddie
Redmayne, comenta el diseñador en The Hollywood Reporter, influyó en el tono del pantalón. Le costó tiempo lograr ese color,
con muchas pruebas para conseguir el mismo tono azul, pero si te fijas coincide con el de sus
ojos.
En la revista
Entertainment Weekly incluyeron los bocetos de Delgado de varios de los personajes. El
director
Tom Hopper (El discurso del Rey) le pidió a Delgado que fuera fiel a la
época, el siglo XIX francés y a la historia de Victor Hugo. El diseñador se inspiró
en
Delacroix y en Goya. "Son el 90% de auténticos. Lo que cambiamos fue para
hacerlo más atractivo en un musical".
Con
Fantine (Anne Hathaway) trabajaron con telas ceñidas y usaron aerógrafos
para oscurecer los lados de sus vestidos y hacer que pareciera más
delgada de lo que estaba. Su trasnformación es como la de Valjean (Jackman). Lleva un sencillo vestido de muselina, a medida que se degrada su ropa está más sucia. Consumida por la tisis viste colores más oscuros.
Jean Valjean (Hugh Jackman) comienza con su uniforme de preso rojo, un color con el que los guardias
veían a cualqueira que quisiera escapar. Es un convicto sin esperanza, con ropa burda, barba. Y va evolucionando al ser liberado, cuando es aceptado socialmente, con una paleta de colores más sofisticada: a elegantes
trajes cuando se convierte en alcalde. Sufre una trasnformación física. Jackman también opinó: quería
parecer más burgués y relajado al ser alcalde, por eso se le añadió relleno en la
tripa, se le acolcharon los trajes.
Para los trajes de los militares y oficiales, como el
personaje de
Russell Crowe, Javert, quisieron que no parecieran disfraces sino uniformes. No consiguieron encontrar el tipo
exacto de algodón con el que se hacían los trajes. A diferencia de Jackman, la ropa de Crowe se va oscureciendo. Los dos hombres son la cara de la misma moneda, según Delgado, así que Javert pasa de un azul claro a un azul oscuro, casi negro (arriba y abajo).
Para la pareja cómica, casi al estilo
Sweeny Todd, Helena Bonham Carter y Sacha Baron Cohen, Delgado los compara con una especie de duo a lo
Don Quijote y
Sancho. "La chaqueta
probablemente la robase en una de sus guerras napoleónicas y pretendió
hacerse pasar por oficial".
Éste fue un reportaje fotográfico excepcional que hizo la revista Vogue.
En el caso de
Cosette (en la edad adulta Amanda Seyfried) se utilizaron colores muy frescos y brillantes y tejidos con flores, con un toque romántico. De niña lleva harapos, mientras que
Eponine (abajo) parece una muñeca.. Diez años después es todo lo contrario. "Es como
Alicia en el espejo, comenta Delgado, cada una ha cruzado al otro lado".
En general se mejoraron los colores. Para retratar estos casi 33 años de historia, han participado
sastres de hasta cuatro países: Inglaterra, Francia, Italia y España.
Se han producido hasta 2.200 trajes, la mayoría para retratar las hordas de mendigos ("
prostitutas, convictos, monjas, ricos, pobres", explicaba en el pressbock del filme). "Confeccionábamos los vestidos y luego los destruíamos para que parecieran viejos, como si hubiesen sido usados durante 10 años". Usaron procesos químicos como blanquearlos y decolorarlos, haciendo agujeros y lijándolos. A veces, usaron sopletes para quemar el tejido.
"En una película de época se intenta reproducir la realidad con la mayor precisión posible. Pero al tratarse de un musical, una situación irreal de por sí, hemos intentado introducir algo de fantasía". Un trabajo magnífico que podría ser premiado en la próxima
edición de los Oscar.
Eponine: atención a la cinturita de
Samantha Barks.
Aquí tenéis un vídeo sobre el proceso.